Riesgos, linchamiento e incertidumbre

El COVID19 ha avanzado de manera progresiva y acelerada en nuestro país. No olvidemos que el primer caso confirmado por COVID19 en México ocurrió el 28 de febrero. Es decir, hace casi dos meses.El gobierno ha decretado, además de la Jornada Nacional de Sana Distancia ...

El COVID-19 ha avanzado de manera progresiva y acelerada en nuestro país. No olvidemos que el primer caso confirmado por COVID-19 en México ocurrió el 28 de febrero. Es decir, hace casi dos meses.

El gobierno ha decretado, además de la Jornada Nacional de Sana Distancia que ahora está proyectada hasta el 31 de mayo, también el anunció esta semana del inicio de la fase 3 de la pandemia. Las medidas de distanciamiento social pueden, en efecto, ayudar a reducir la transmisión del virus y a evitar que el sistema de salud se vea rebasado. La forma más eficaz para prevenir las infecciones y salvar vidas es cortar las cadenas de transmisión.

A raíz de la expansión del coronavirus en nuestro país, la incertidumbre respecto a la atención de los casos que requieran cuidados intensivos ha surgido entre las autoridades, y es que la Secretaría de Salud estimó que al llegar a la fase 3 podría haber cerca de 10 mil 500 pacientes graves. Con datos de la propia Secretaría, se cuenta solamente con 4 mil 291 camas de terapia intensiva y 2 mil 53 ventiladores. Y aunque han tratado de ir ampliando esa capacidad instalada en los hospitales públicos, y lograron un acuerdo con los hospitales privados para asegurar la cobertura, no queda claro si contaremos con esas camas que ya se agotaron en la CDMX.

Es una tristeza y una verdadera tragedia que haya médicos, enfermeras y otro tipo de trabajadores de la salud infectados con coronavirus en México. Se estima que ya son el 10 por ciento de los casos confirmados. Más lamentable aún es que haya muertes del personal sanitario que no debieron ocurrir. Es evidente que han tenido que trabajar en una situación en la que no se siguieron los protocolos básicos y ahora muchos de ellos están en cuarentena. La falta de recursos, insumos, equipo de protección personal y capacitación ante la pandemia ha suscitado diversas protestas de trabajadores del sistema público de salud en las últimas semanas. En México hay 37 mil 500 médicos generales; 112 mil enfermeras y enfermeros, mil 284 urgenciólogos, 440 epidemiólogos, 207 neumólogos y 174 infectólogos.

El problema del desabasto en los hospitales para poder atender a las personas infectadas por el coronavirus está asociado a las decisiones tardías de este gobierno para adquirir el equipo de protección personal médico. El director general del IMSS ha dicho “tengan la seguridad que conocemos la situación y la estamos atendiendo”. Y ¿mientras qué? Ya hubo brotes de la epidemia en los mismos hospitales de Monclova, Coahuila; Tlalnepantla, Estado de México; Cabo San Lucas en BCS, y hasta defunciones del personal de salud de esa gran institución. Los gobernadores de algunos estados también han denunciado que no tienen guantes, cubrebocas, batas, entre otras cosas del equipo básico con el que se debe hacer frente a esta enfermedad. “Están cayendo como moscas” fue la fuerte declaración del gobernador de Baja California, para advertir que médicos del IMSS laboran sin el equipo adecuado para atender a los pacientes con coronavirus.

Adicionalmente, vimos en televisión a Fabiana Zepeda Arias, titular de la División de Programas de Enfermería de la Unidad de Atención Médica del IMSS, quien pidió entre lágrimas respeto al personal del sector salud ante las agresiones que se han presentado en los últimos días. Hizo un llamado a evitar actos de estigmatización, discriminación y violencia al personal de salud porque la población necesita superar la emergencia sanitaria del COVID-19.

A finales de febrero comentaba que no estábamos preparados como país para una pandemia. La planificación y los preparativos anticipados eran fundamentales a fin de atenuar el impacto del virus. El asunto aquí en México es que la capacidad de preparación y respuesta del gobierno ocurrió 24 días después de que apareció el primer caso, y hasta entonces se empezaron a comprar los insumos. Se ha expuesto innecesariamente al personal no sólo al contagio, sino a la violencia. Agredir a personal de salud para evitar la atención a pacientes diagnosticados con COVID-19, sólo se explica por la desinformación, el miedo y los prejuicios.

Muchas decisiones administrativas y presupuestales han debilitado la capacidad de respuesta del sector salud. Te recomiendo que te quedes en casa y evites el contagio, pues no hay certidumbre respecto del comportamiento de la pandemia.

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