Por una transición saludable en Veracruz

El pasado 1 de julio se llevaron a cabo las elecciones federales en nuestro país. Los resultados arrojaron un contundente triunfo del próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, y de los candidatos de su partido político en las Cámaras del Congreso de la Unión. Y, en el caso del estado de Veracruz, ganó también el candidato de Morena, Cuitláhuac García Jiménez, que acabó con las aspiraciones políticas del hijo del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares

Es de llamar la atención que el gobierno actual no haya podido darle continuidad a su mandato de dos años. Desde mi punto de vista, en lugar de cumplir con sus promesas de cambio, Yunes Linares se dedicó a perseguir al exgobernador Javier Duarte y a su esposa. Su deber era, además, mejorar las condiciones de vida de los ocho millones de veracruzanos, en particular de aquellos que han sufrido por la violencia, por falta de acceso a la salud, o bien, muchos de los que siguen en espera de una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida.

Ya lo habíamos advertido hace unos meses en este espacio, el plan de salud de este gobierno era ambicioso y poco realista. Desde mi perspectiva, el gobierno estatal decidió anunciar y concluir unilateralmente obras de impacto visual. La inauguración de ellas perseguía un obvio impacto mediático. Por ejemplo, la Torre Pediátrica del Puerto de Veracruz (200 mdp) y la Unidad de radioterapia del Centro Estatal de Cancerología (94 mdp), dos centros de especialidad que nos traen a la memoria los escándalos de corrupción de Javier Duarte.

El gobernador Yunes tenía tan sólo 730 días de su mandato, y su mayor premura era informar de avances en las casi 700 obras inconclusas del sector salud estatal. Cuando debió haber sido, desde mi punto de vista, la de fortalecer el primer nivel de atención médica. El ahora candidato ganador, Cuitláhuac García, tiene un gran reto por delante. Cumplir sus promesas de campaña en materia de salud pública, supervisar el ejercicio del presupuesto de la Secretaría de Salud estatal y tomar decisiones que apuntalen la salud de los habitantes del estado.

El Inegi señala que en Veracruz viven 8.1 millones de personas, de las cuales, 61% de la población es urbana y 39%, rural. El estado está organizado en 11 jurisdicciones sanitarias y es la tercera entidad federativa del país con presencia indígena después de Chiapas y Oaxaca, con aproximadamente 10% de población indígena que habita en Veracruz. Entre las principales causas de muerte de los veracruzanos, según el Censo de 2015, fueron las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus (DM) y los tumores malignos.

De acuerdo con el Boletín del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, correspondiente a la semana 25 de este año, es decir, la del 17 al 23 de junio, en el estado de Veracruz se tiene el primer lugar en tuberculosis respiratoria, candidiasis urogenital (infección en la vagina) y varicela. Tercer lugar en DM después del Edomex y de la CDMX. En hipertensión arterial ocupamos el 4º lugar nacional después de Michoacán, Jalisco y la CDMX. Sólo cité las más recurrentes a nivel nacional y también aquéllas que son prevenibles. Todas ellas con la posibilidad de ser atendidas y resueltas en el primer nivel de atención médica.

El primer nivel es el más cercano a la población y es también el de primer contacto. A través de él se pueden atender las necesidades de atención básicas y más frecuentes, que pueden ser resueltas por actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Es, además, la puerta de entrada al sistema de salud público y en donde se resuelven aproximadamente 80 por ciento de los problemas de salud. Y, si funciona adecuadamente, es decir, con personal médico y abasto suficiente de medicamentos, se detiene el flujo hacia los hospitales de segundo nivel y se evita saturar la demanda de emergencias en los hospitales.

Los veracruzanos tenemos problemas de salud como la mayoría de los mexicanos, pero algunos de ellos son prevenibles o controlables. No obstante, no se ha logrado fortalecer el nivel de atención primaria a la salud. Se sabe que hay falta de recursos para prevenir las enfermedades crónico-degenerativas (diabetes, obesidad), así como también aquellas transmitidas por vector como el zika y dengue. Las 11 jurisdicciones sanitarias reportan problemas en su vigilancia epidemiológica. Sin embargo, hay recursos más que suficientes para atender la salud de todos los veracruzanos.

De las aportaciones federales para entidades federativas y municipios, Veracruz recibirá más de siete mil millones de pesos, de acuerdo con cifras del Presupuesto de Egresos 2018. De esta cantidad, se va a destinar casi 97% para gasto de operación. Pero es mejor asegurarlo en eso, que seguir en el error de querer ampliar la infraestructura hospitalaria. Hay que establecer prioridades, ingeniero Cuitláhuac García. Le deseo éxito en su gestión, por el bien de nuestro estado.

Maestra en Salud Pública

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