Octubre rosa
Las estadísticas oficiales señalan que el número de mastografías es muy bajo en algunas entidades, lo que se traduce en falta de presupuesto y de planeación para proveer de medidas preventivas y de seguimiento a la población femenina.
Según cifras de la Secretaría de Salud, cada año se reportan seis mil muertes por cáncer de mama en México y se presentan alrededor de 23 mil casos nuevos, es decir 60 nuevos casos al día. Los números y estadísticas son preocupantes, particularmente porque esta enfermedad ataca a mujeres de todas las edades. El cáncer de mama (CaMa) se ha convertido en un problema de salud pública, pese a los avances en el combate a esta enfermedad. Para dimensionar esta problemática, cabe apuntar que el CaMa es la primera causa de muerte por cáncer en la mujer y 11% de la mortalidad por todos los cánceres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada 30 segundos, en algún lugar del mundo, se diagnostica un cáncer de mama, además una de cada ocho mujeres tiene o va a desarrollar este cáncer durante su vida.
Es una enfermedad que, por la pandemia de covid-19, se ha recrudecido en nuestro país. La reconversión de hospitales provocó retrasos en la toma de mastografías y en el seguimiento de los tratamientos de muchas mujeres mexicanas. También, la crisis sanitaria por covid-19 agravó la atención de pacientes con cáncer de mama en México por la falta de medicamentos oncológicos y de suficientes mastógrafos.
Los factores de riesgo en las mujeres que pudieran presentar esta enfermedad son: tener más de 40 años, historia familiar de cáncer de mama, antecedentes de enfermedad mamaria benigna, si el primer embarazo fue después de los 30 años, no haber amamantado, menopausia después de los 50 años, uso de terapia hormonal de reemplazo por más de cinco años, obesidad y sobrepeso y sedentarismo. Hay desde luego excepciones en mujeres mucho más jóvenes que, desafortunadamente, han sido víctimas de cáncer de mama.
De acuerdo con cifras del Inegi, durante 2021, 90 mil 525 personas murieron por tumores malignos, de esta cifra casi ocho mil muertes por CaMa, de las cuales 99.4% fueron mujeres y 0.6 hombres. La tasa más alta de defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años y más se registró en las mujeres de 60 y más con 48.24 defunciones. Las entidades federativas con las tasas más altas de incidencia son: Colima, Tamaulipas, Sonora, Chihuahua y CDMX.
El riesgo de padecer CaMa puede reducirse realizando ejercicio físico de forma regular (al menos cuatro horas a la semana), evitando el sobrepeso y la obesidad tras la menopausia y disminuyendo el consumo regular de alcohol. La autoexploración es una técnica sencilla que debe realizarse mensualmente para detectar cambios en la forma o textura de las mamas, aureola o pezón, el engrosamiento de la piel o masas debajo de ella, hoyos, secreciones del pezón, piel escamosa o hinchada, signos ante los cuales debe acudirse al médico para descartar un posible tumor. Si bien no hay consenso médico de su efectividad, ya que hay tumores que por su ubicación no pueden detectarse por este medio, permite sin lugar a dudas que las mujeres estemos alertas de los cambios físicos de nuestro cuerpo.
Las estadísticas son frías. Hay mujeres que por su condición social, laboral y económica no tienen acceso a los estudios más especializados y eso nos lleva a pensar que no son diagnosticadas a tiempo. Las estadísticas oficiales señalan que el número de mastografías es muy bajo en algunas entidades, lo que se traduce en falta de presupuesto y de planeación para proveer de medidas preventivas y de seguimiento a la población femenina.
El cáncer de mama, al igual que otros, no debe significar una sentencia de muerte. Existen diversos tratamientos para hacerle frente, pero, sin duda, la prevención de factores de riesgo relacionados con hábitos y estilos de vida, es fundamental, las invito a pensar en salud.
