Octubre Rosa
Octubre es el mes internacional de la lucha contra el cáncer de mama. Durante los 31 días se difunden campañas informativas sobre esta enfermedad. Debido a su impacto, y como iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año alrededor del mundo se realizan eventos cuya finalidad es concientizar e incentivar la autoexploración mamaria y el diagnóstico temprano, motivo por el cual se le conoce como “Octubre: mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama”, y el 19 de este mes se conmemora el “Día Mundial de la lucha contra el cáncer
de mama”. Este año con el lema: “Cuídate, está en tus manos”.
Según cifras de la Secretaría de Salud, cada año se reportan seis mil muertes por cáncer de mama en México y se presentan alrededor de 23 mil casos nuevos, es decir, 60 nuevos casos al día. Los números y estadísticas son apremiantes, particularmente porque esta enfermedad ataca a mujeres de todas las edades. El cáncer de mama se ha convertido en un problema de salud pública en nuestro país.
Para dimensionar esta problemática, cabe apuntar que el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en la mujer y 11% de la mortalidad por todos los cánceres. La OMS señala que cada 30 segundos, en algún lugar del mundo, se diagnostica un cáncer de mama, además, una de cada ocho mujeres tiene o va a desarrollar este cáncer durante su vida. Hoy, se producen poco más de 1.3 millones de nuevos casos y 458 mil muertes provocadas por este cáncer a nivel mundial.
Los factores de riesgo en las mujeres que pudieran presentar esta enfermedad son: ser mayor de 40 años; tener una historia familiar de cáncer de mama; antecedentes de enfermedad mamaria benigna; si el primer embarazo fue después de los 30 años; no haber amamantado; con menopausia después de los 50 años; uso de terapia hormonal de reemplazo por más de cinco años; tener obesidad y sobrepeso; sedentarismo. Hay, desde luego, excepciones en mujeres mucho más jóvenes que desafortunadamente han sido víctimas del cáncer de mama.
El programa de prevención y control del cáncer de mama impulsa estilos de vida saludables y autoexploración, que es una técnica sencilla que debe realizarse mensualmente para detectar cambios en la forma o textura de las mamas, aureola o pezón, el engrosamiento de la piel o masas debajo de ella, hoyos, secreciones del pezón, piel escamosa o hinchada, signos ante los cuales se debe acudir al médico para descartar un posible tumor. Si bien no hay consenso médico de su efectividad, ya que hay tumores que por su ubicación no pueden detectarse por este medio, permite sin lugar a dudas que las mujeres estemos alertas de los cambios físicos de nuestro cuerpo.
De acuerdo con un reporte del Inegi, en el país, por entidad federativa, se observan grandes diferencias en la distribución de las mastografías realizadas por las instituciones de salud pública. Datos de 2014 reportaban que había 700 mastógrafos en instituciones públicas de salud, 6% corresponde a unidades móviles. Respecto del total de estudios de mastografía realizados por las instituciones públicas, los mayores porcentajes se observaron en la CDMX (29%), Veracruz (6.7%) y Nuevo León (6.3%).
La mastografía es el estudio que revela anormalidades en el tejido mamario, aun cuando los tumores sean tan pequeños que por medio de la autoexploración no se puedan detectar, y con ello ayudar en el diagnóstico preciso de la enfermedad. Se recomienda que las mujeres entre 40 y 69 años de edad, con o sin síntomas, se practiquen cada dos años esta prueba de tamizaje.
Es de llamar la atención que la incidencia de cáncer de mama en mujeres de 20 años y más es superior a la nacional (28.90) en 14 estados; aquí unos ejemplos: Campeche (117 casos por cada 100 mil mujeres), Colima (94 de cada 100 mil) y Aguascalientes. En contraparte, los estados con menor incidencia son Tlaxcala, Guerrero y Chiapas.
Según datos oficiales, seis mil nuevos casos de cáncer de mama concluirán con la muerte de la paciente debido a que la enfermedad fue detectada en una etapa avanzada. Hay mujeres que por su condición social, laboral y económica no tienen acceso a los estudios más especializados, y eso nos lleva a pensar que no son diagnosticadas a tiempo. En México, apenas 20% de las mujeres se realiza una mastografía de manera regular, lo que complica la obtención de resultados positivos en la detección oportuna del cáncer. Este cáncer es parte del grupo de las enfermedades crónico-degenerativas y, según el IMSS, una de las de alto impacto financiero que presenta su población derechohabiente.
El cáncer de mama, al igual que otros, no debe significar una sentencia de muerte. Existen diversos tratamientos para hacerle frente, pero, sin duda, la prevención de factores de riesgo relacionados con hábitos y estilos de vida, así como el conocimiento sobre la enfermedad y la sensibilización por medio de la autoexploración pueden hacer la diferencia para la supervivencia. Cuídate, está en tus manos.
