Mi corazón, su corazón

El día de hoy se conmemora el Día Mundial del Corazón y el lema elegido para la campaña de este año es justamente “Mi corazón, su corazón”. La idea es cuidar nuestros propios corazones y los de nuestros seres queridos, y decirnos a nosotros mismos, a las personas que nos importan y a las personas de todo el mundo: ¿qué puedo hacer ahora para cuidar mi corazón…y tu corazón?

El Día Mundial del Corazón es la plataforma más grande del mundo para crear conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares (ECV). De acuerdo con cifras oficiales de la Organización Panamericana de la Salud, la presión arterial, la diabetes mellitus y la obesidad son los principales factores para sufrir una enfermedad cardiovascular. Las ECV, comúnmente conocidas como enfermedad del corazón o derrame cerebral, son la causa número uno de muerte en todo el mundo, sin embargo, vale la pena hacer notar que la mayoría de las enfermedades del corazón es prevenible. 

En México, las enfermedades no transmisibles (ENT), incluyendo enfermedades cardiovasculares, se estima que representan 77% del total de muertes de adultos en México. Las ECV son casi una cuarta parte (24%) de estos decesos. Algunos de los factores de riesgo relacionados con las enfermedades cardiovasculares en México son, por ejemplo: 17% de la población total es fumadora; 7.2 litros de alcohol consume una persona; 23% tienen hipertensión, que puede aumentar el riesgo de ataque o insuficiencia cardiaca, enfermedad renal o derrame cerebral. Un dato alarmante es que en nuestro país, casi un tercio de las mujeres fue clasificado como obesas. La obesidad es el factor de riesgo vascular más común entre las mujeres.

En los últimos 30 años, según datos de la OCDE, México se ha convertido en uno de los países del mundo más afectados por los índices de obesidad, las altas tasas de enfermedades cardiovasculares y con un gasto público en salud insuficiente para atender su problemática. El país reportó tasas de mortalidad a 30 días de la admisión por accidente cerebrovascular isquémico más elevadas que ningún otro país de la OCDE: 19.2 muertes por cada 100 admisiones hospitalarias (el promedio de la OCDE fue de 8.2 en 2015). La mala alimentación y sus consecuencias para la salud son, entre otras, las causas de la obesidad y la diabetes. De hecho, México tiene el número más alto de admisiones hospitalarias por diabetes de los países de la OCDE (292 por cada cien mil habitantes).

Nuestro país es el décimo país más poblado del mundo, con un aproximado de 129 millones 163 mil habitantes, según datos del Inegi (2017). La estructura de la población es de 64.3 millones de hombres y 64.8 somos mujeres. Asimismo, 27% es menor de 14 años; 18% tiene entre 15 y 24 años; 45% entre 25 y 59 años, y 10% es sexagenario o mayor. Según cálculos de la ONU, la población de México aumentará a 147 millones para 2030. Estos datos son significativos para el costo de los complejos retos que enfrenta el sistema de salud en México. Como dicen los expertos del Instituto Nacional de Salud Pública, la caída de la tasa global de fecundidad y la mortalidad en menores de cinco años desencadenó un proceso de envejecimiento de la población.

El corazón es la máquina más perfecta del cuerpo humano. El sistema cardiovascular, compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos, es el responsable de hacer circular la sangre por el cuerpo para suministrarle oxígeno y nutrientes. A través de este circuito, se distribuye el oxígeno que entra a los pulmones para repartirlo a los diferentes órganos, incluido el propio corazón. Y todo esto debería ser una razón suficiente para cuidarlo. Si todos siguiéramos una alimentación sana y practicáramos ejercicio con regularidad, estaríamos dando unos pasos clave para que las enfermedades cardiovasculares dejen de ser la primera causa de muerte en el mundo.

El principal llamado para la campaña del Día Mundial del Corazón es hacer una promesa. La promesa como individuo de ser más activo, de no fumar, de comer de forma más saludable. Como profesional de la salud, de ser más responsable para salvar más vidas. Como político o servidor público, dedicarse a implementar programas de acción contra las enfermedades no transmisibles. Impulsar más espacios públicos verdes, evitar que las generaciones más jóvenes estén expuestas al tabaco, alcohol y la comida rápida en su entorno y disminuir nuestra exposición a la contaminación del aire. Con esas medidas seríamos capaces de reducir las cifras de las ECV, que para 2030 se calcula que el número de muertes prematuras por estas causas se sitúe en 23 millones de fallecimientos al año.

Desde luego que hacer pequeños cambios en tu día a día logrará que tengas una vida más larga, saludable y plena. Sólo intenta preguntarte a ti mismo, a las personas que quieres y a las otras que te rodean, ¿qué puedo hacer en este preciso momento para cuidar mi corazón y tu corazón? Prevenir es lo más recomendable para todos.

Maestra en Salud Pública

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