Los regalos de Reyes

No entiendo cómo subsanar la condición de los nombres de estas entidades, sin entrar en conflicto administrativo o cómo evitar una posible duplicidad de funciones.

Mientras abríamos nuestros regalos y comíamos la popular rosca de Reyes, el gobierno federal, a través de la Junta Directiva del ISSSTE publicaba en el Diario Oficial de la Federación, el pasado 6 de enero de este año, el nuevo Estatuto Orgánico de ese instituto, que fue aprobado desde el 30 de noviembre del año pasado. Llama la atención el retraso de su entrada en vigor. Las nuevas disposiciones son de forma y fondo. Les enlisto algunos de los cambios sustantivos de esta reforma interna.

En primer lugar, destaca el cambio de nombre de algunas direcciones normativas, particularmente de la Dirección Normativa de Salud que ahora se llamará Dirección Médica. Se hace explícito desde el artículo 1º que el instituto es “un organismo público descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propio constituido conforme a la Ley Federal de las Entidades Paraestatales, la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y demás disposiciones aplicables”. Desaparecen del texto las descripciones de las palabras: calidad, honestidad y probidad, acto que se describe por sí mismo.

El Centro Médico Nacional 20 de noviembre, los hospitales regionales, y las Escuelas de Enfermería y Dietética y Nutrición dejaron de ser órganos desconcentrados, con lo que es de esperarse que quedaron bajo la adscripción administrativa de la Dirección Médica, y no ejercerán presupuesto propio, un supuesto mío porque ya no se mencionan para nada en el nuevo texto.

Dos modificaciones a resaltar son la incorporación del Órgano Interno de Control y de la Unidad de Transparencia a la estructura administrativa. Se señala que el instituto deberá promover, fomentar y difundir la cultura de la transparencia en el ejercicio de la función pública, el acceso a la información, la protección de datos personales, la participación ciudadana, así como la rendición de cuentas. Unas por otras.

El otro regalo de Reyes tiene que ver con el IMSS Bienestar. El H. Consejo Técnico del IMSS aprobó por unanimidad el nombramiento del doctor Manuel Cervantes Ocampo, como titular del Programa IMSS-Bienestar, que inició con su encargo a partir del lunes 16 de enero de este año. Inmediatamente pensé que sería el sustituto de la Dra. Gisela Lara Saldaña, quien está al frente de ese Organismo Público Descentralizado (OPD). Pero no fue así. Resulta que habrá dos entidades públicas con el mismo nombre.

En mi interpretación, el programa IMSS Bienestar junto con su patrimonio y su personal seguirán siendo administrados por el IMSS, y seguirá ofreciendo servicios de salud a la población no protegida por los sistemas de seguridad social, especialmente en zonas rurales. Que los recursos con los que opera seguirán siendo un subsidio federal. Su administración se realizará a través de la Unidad del Programa IMSS-Bienestar, en coordinación con las direcciones de Finanzas y de Administración, así como con las delegaciones del IMSS. Y que el otro IMSS Bienestar, el OPD, se encargará de la rectoría de la federalización de la salud, como la han llamado.

No entiendo cómo subsanar la condición de los nombres de estas entidades, sin entrar en conflicto administrativo o cómo evitar una posible duplicidad de funciones. Con base en mi experiencia en el sector público y como excoordinadora nacional del entonces IMSS Oportunidades, conozco la responsabilidad del programa y también fui administradora de un OPD en 2013. Por lo que me intriga cómo subsanar al menos lo de la denominación, aunque sus funciones sean, al parecer, distintas. Considero que la administración de la salud debe ser transparente. Ya no creo en Los Reyes y tampoco me gustan las sorpresas. Los usuarios necesitan certeza y acceso directo a la salud.

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