Las contingencias ambientales
La población y el sector salud están pagando los costos sociales de la contaminación del aire, especialmente los más vulnerables.
Del 1º de enero a la fecha, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), integrada por los gobiernos de la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala, ha declarado 11 contingencias ambientales. De las cuáles, seis ocurrieron en mayo, y tres días consecutivos tan sólo en esta semana. Cabe resaltar que somos más de 20 millones de habitantes, en esta zona declarada en 1986 como Megalópolis, en una extensa región del centro del país que, se articula política, económica y culturalmente. Esta zona, decretada por la Asamblea de Representantes, comprende 189 municipios: 91 del Estado de México, 37 de Tlaxcala, 29 de Puebla, 16 de Morelos e Hidalgo, y las 16 alcaldías de la CDMX.
El promedio nos indica que cada 14 días hemos tenido mala calidad del aire con un impacto tremendo a la salud. Entre los principales causantes de la contaminación atmosférica se encuentran el ozono, las emisiones provocadas por los medios de transporte, la quema de combustibles fósiles, la producción industrial, la quema de bosques, el empleo de aerosoles y la radiación. Esas fuentes de emisión liberan gases y sustancias nocivas para el ser humano.
La CDMX y algunos estados circunvecinos han sido azotados en los últimos meses por una serie de incendios forestales que provocaron una crisis ambiental que terminó declarándose contingencia debido a la alta concentración de partículas en suspensión conocidas como PM2.5 y ozono. Cabe destacar, que Mario Molina, premio Nobel de Química, aseguró en un momento similar que lo más urgente es atender el riesgo epidemiológico que constituye ese tipo de partículas, porque causan daños severos a la salud. Las partículas PM 2.5 son un buen indicador de la contaminación urbana.
La contaminación del aire se encuentra entre las diez amenazas a la salud mundial, según la OMS. El 90% de los habitantes del planeta respira aire contaminado. La contaminación del aire tiene un impacto doble, tanto en la salud de los seres vivos como en el cambio climático mediante las emisiones de carbono. Pero las personas más pobres y marginadas se llevan la peor parte, de acuerdo con la OMS. La ONU también se ha pronunciado y asegura que no garantizar un aire limpio a los ciudadanos constituye una violación de los derechos a la vida, la salud y el bienestar.
Sabemos que el exceso de ozono en el aire puede producir efectos adversos de consideración en la salud humana. Puede causar problemas respiratorios, asma, y originar enfermedades pulmonares, cardiacas y disminuir la esperanza de vida de las personas. Las partículas PM2.5 son aún más dañinas porque su tamaño es tan minúsculo que les permite alojarse en nuestro sistema respiratorio y provocarnos daños irreversibles. La radiación intensa y las temperaturas que han oscilado en 30 grados aproximadamente, también han ocasionado que las concentraciones de ozono sobrepasen las 150 partes por billón que es como se mide.
La contaminación del aire es el factor de riesgo ambiental más importante en términos de salud. La población y el sector salud están pagando los costos sociales de la contaminación del aire, especialmente los más vulnerables. No hay un plan que contemple la protección de la salud. Las autoridades deben ampliar la cobertura de monitoreo en las ciudades, especialmente con respecto a las PM2.5. También, actualizar el Programa de Contingencia, actualizar las normas sobre hidrocarburos, y en la CDMX en particular, vigilar otras fuentes de contaminantes que no sólo incluyan a los vehículos.
Hace falta que las autoridades sanitarias de la CDMX comuniquen más claramente los riesgos a la salud. Preocupa mucho que no comuniquen nada de forma clara y asertiva, y sólo se propague qué vehículos dejarán de circular y no los daños a la salud.
