Lactancia materna
Los seres humanos iniciamos nuestro ciclo vital en el vientre materno. Es así que el desarrollo comienza varias semanas antes del nacimiento. La lactancia es el proceso en el que el recién nacido recibe directamente del seno materno la leche con los nutrimentos necesarios para continuar su crecimiento y desarrollo de manera adecuada, además mantiene un contacto muy íntimo que da fuerza al vínculo afectivo. A largo plazo, la lactancia materna favorece el desarrollo cognitivo de los niños y además previene el desarrollo de obesidad, diabetes, cáncer y colesterol alto
Del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países, incluido México, la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo. De acuerdo con la Unicef, la lactancia materna puede salvar la vida a millones de niñas y niños y prevenir enfermedades graves. Según cifras de la Secretaría de Salud Federal, en México, el promedio de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé es de 14.4%, al año sólo la tercera parte de los niños recibe lactancia materna y a los dos años, sólo una séptima parte. De 2006-2012 la lactancia materna exclusiva disminuyó de 22% a 14% en las zonas urbanas y en el área rural la reducción fue de 37% a 19%, se redujo casi a la mitad.
¿Cuáles son los beneficios de la lactancia materna? Y ¿por qué debe ser exclusiva?
Los bebés que se alimentan con leche materna tienen seis veces más probabilidades de sobrevivir; gozarán de mejor salud porque previene las infecciones gastrointestinales y respiratorias; también reduce los riesgos de obesidad, diabetes mellitus, alergias e inclusive de leucemia y cáncer infantil. La leche materna es más fácil de digerir que la fórmula y ofrece una combinación ideal de nutrientes, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita el bebé. Dar pecho fortalece el vínculo afectivo entre la madre y el bebé, quien desarrolla mayor seguridad, autoestima y altos niveles de inteligencia.
Para la salud materna, la lactancia también aporta beneficios. Las mujeres que amamantan a sus bebés también obtienen grandes beneficios: se recuperan más rápido del parto; tienen menos riesgos de hemorragias y de depresión posparto; regresan al peso original en menor tiempo; reducen las probabilidades de contraer enfermedades como diabetes mellitus tipo II, osteoporosis, cáncer de mama, hipertensión arterial y problemas cardiacos.
Desde el punto de vista económico y laboral, la lactancia es muy favorable porque es gratuita y ayuda a reducir los gastos en cuidados médicos y alimentos. Para las empresas, públicas o privadas, apoyar la lactancia materna de sus empleadas les significa reducir las incidencias de salud y ausentismo. El Estado debe fomentar la lactancia materna exclusiva, atendiendo las condiciones sociales, culturales y laborales de la mujer lactante. Es necesario que se generen espacios amigables donde dar el pecho, para que se pueda practicar en lugares públicos, oficinas, restaurantes, escuelas y, desde luego, en clínicas y hospitales.
Ha habido ya avances en la materia. El gobierno mexicano impulsó en 2014 un decreto por el que se adicionan y reforman diversas disposiciones en materia de salud, relacionadas con acciones de orientación y vigilancia institucional, capacitación y fomento para la lactancia materna y amamantamiento. El documento indica que con dichas acciones se incentivará que la leche materna sea alimento exclusivo durante seis meses y complementario hasta los dos años de vida y, en su caso, la ayuda alimentaria directa tendiente a mejorar el estado nutricional del grupo materno infantil. También podrán disfrutar de una hora por día para amamantar a sus hijos o realizar la extracción manual de leche, en un lugar adecuado e higiénico que designe la institución o dependencia.
Esto representa, desde luego, avances en la salud materno-infantil. La lactancia materna debe ser vista como un derecho universal de las madres y sus bebés: el derecho a la salud. No obstante, no sólo en las áreas urbanas se debe poner énfasis; ya vimos que en las zonas rurales hay una reducción importante que debe ser analizada y que debemos remontar el uso de biberón y fórmulas para los niños de comunidades indígenas y de alta marginación.
Al celebrar esta semana de la lactancia materna, las instituciones han demostrado el gran valor que tiene apoyar a las madres a mantener esta fuente de vida vigente y a contribuir a mejorar la atención de las madres y los recién nacidos. La lactancia materna es una de las estrategias de salud pública más efectivas para la reducción de muertes infantiles. La leche materna es el mejor alimento que conserva una temperatura ideal, es higiénica, ni se descompone ni tampoco contamina. Es necesario entrenar al personal de salud en las habilidades necesarias para mantener esta política e informar a todas las mujeres embarazadas acerca de sus beneficios.
Maestra en Salud Pública
