La salud materna, una preocupación universal

En México, aún prevalece la inequidad en el acceso oportuno a la atención obstétrica. La mortalidad materna, que entre el 70-80% de las veces es un hecho evitable y prevenible, constituye un importante problema de salud pública, equidad de género y justicia social

En nuestro país, el 10 de mayo es la fecha en la que se celebra anualmente el Día de las Madres. Es un día especial en el que las familias se reúnen a agasajar a la persona que los trajo al mundo. Aunque la maternidad es, la mayoría de las veces, una experiencia positiva, para muchas otras mujeres es sinónimo de sufrimiento, enfermedad e incluso de muerte. No obstante que el embarazo, el parto y el puerperio no son enfermedades, sino eventos naturales del ciclo reproductivo, bajo ciertas circunstancias sí pueden conllevar a la muerte de la madre y también del recién nacido.

Los riesgos de muerte materna pueden reducirse mediante las intervenciones de atención de salud, tales como la planificación familiar, control de embarazos saludables y atención del parto y el puerperio por personal capacitado. La muerte materna de manera general se ve determinada por las condiciones individuales de la mujer, la calidad de los servicios médicos y el contexto social donde ocurre.

Revisemos cómo está el panorama en nuestro país. De acuerdo con cifras del Inegi, 73% de los 48 millones de mujeres de 15 años y más ha sido madre, esto es 35 millones de mexicanas, aproximadamente. De ellas, siete de cada diez están casadas o unidas. Aproximadamente la quinta parte es viuda, separada o divorciada; en tanto que casi el 10 por ciento es madre soltera. Para las mujeres de 30 años y más, la proporción de quienes han tenido al menos un hijo nacido es de 90 por ciento, lo que nos indica que el ser madre es una característica  atribuible a la gran mayoría de las mujeres en nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, que es la más reciente, el grupo de edad con la tasa de fecundidad más alta es en el de las mujeres de 20 a 24 años de edad. La proporción de embarazos no planeados o no deseados aumentó de 33.4% en 2009 a 36.5% en 2014. Entre las adolescentes de 15 a 19 años de edad que se encontraban embarazadas al momento de la encuesta, aumentó de 40.4 por ciento a 48.5% en el lapso mencionado.

En México, aún prevalece la inequidad en el acceso oportuno a la atención obstétrica. La mortalidad materna, que entre el 70-80% de las veces es un hecho evitable y prevenible, constituye un importante problema de salud pública, equidad de género y justicia social. Dentro del marco de los objetivos del milenio, la comunidad internacional se comprometió a reducir en un 75% la razón de mortalidad materna dentro del periodo entre 1990–2015. Sin embargo, nuestro país no logró alcanzar ese objetivo y se quedó en una tasa de 34.6 en 2015, a 12 puntos de cumplir la meta fijada de 22 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos.

En nuestro país existe una especial preocupación por la muerte materna en la población adolescente, debido a que las coloca en un riesgo hasta cinco veces más alto que las mayores de 20 años. Entre 1990 y 2008, una de cada 8 defunciones maternas fue de adolescentes menores de 19 años. En 2011, el porcentaje fue de 10 por ciento. A diferencia del conjunto nacional, entre las mujeres de 15 a 19 años de edad, la tasa de fecundidad aumentó de 69 hijos por cada mil mujeres durante el trienio 2006–2008 a 77 en el trienio 2011–2013 (ENADID 2014).

La muerte de una madre es una tragedia evitable que afecta una vida llena de esperanza. Es una de las experiencias más traumáticas que puede sufrir una familia y afecta seriamente el bienestar, la supervivencia y el desarrollo de los hijos, sobre todo de los menores. La muerte materna también genera carencias afectivas y de protección. La pérdida de la madre seguramente va a llevar a los hijos a la desorganización o al detrimento de la estructura familiar.

Las causas más comunes de las muertes maternas en México son las causas indirectas o enfermedades presentes antes del embarazo; hemorragias graves; la hipertensión gestacional (preeclampsia y eclampsia) y abortos clandestinos. También la pobreza, la lejana distancia de su hogar al hospital más cercano, la falta de información sobre su salud, antes y durante el embarazo, la inexistencia de servicios de salud adecuados para la atención obstétrica, entre otros.

Disminuir la muerte materna en México con un enfoque preventivo debe ser uno de los objetivos del sistema de salud en México. La salud materna será siempre una preocupación universal.

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