La planificación familiar
Existen en México servicios de salud que buscan cubrir las necesidadesde los adolescentes, pero es importante reconocer que los jóvenes no acudena ellos por métodos anticonceptivos.
Cada 3 de agosto se celebra a nivel mundial el Día de la Planificación Familiar, que es el conjunto de prácticas utilizadas por una pareja orientadas al control de la reproducción con el objetivo de decidir el número de hijos que desea tener, según las circunstancias personales. No obstante, la planificación familiar contempla igualmente la educación sexual, la prevención y el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, el asesoramiento antes de la concepción y durante el embarazo, así como el tratamiento de la infertilidad.
Dentro del concepto de la salud reproductiva, la planificación familiar es un derecho humano que implica la facultad que tienen mujeres y hombres de disfrutar de una vida sexual satisfactoria, segura, libre e informada. En México, las políticas públicas en materia de planificación familiar y anticoncepción se remontan a la década de los setenta, cuando la fecundidad y el crecimiento de la población alcanzaron los niveles más altos en la historia del país. Así, en sus primeros años de existencia, la planificación familiar se orientó a reducir las tasas de fecundidad y a disminuir el crecimiento de la población. Más tarde, las acciones se orientaron a mejorar la salud materna e infantil. Y desde 1994, el objetivo principal ha sido asegurar el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de la población con perspectiva de género y enfoque intercultural.
El uso de métodos anticonceptivos ha aumentado en muchas partes del mundo. Es importante que los servicios de planificación familiar estén ampliamente disponibles y sean de fácil acceso para toda persona sexualmente activa, en particular los adolescentes. En la actualidad existen en México servicios de salud que buscan cubrir las necesidades de los adolescentes, pero es importante reconocer que los jóvenes no acuden a ellos por métodos anticonceptivos. Y los jóvenes que sí acuden al sector salud a solicitarlos reciben una orientación deficiente.
México tiene la mayor tasa de natalidad en mujeres adolescentes de todos los países miembros de la OCDE: 62 embarazos por cada mil son de niñas y adolescentes. En 2017, dos de cada diez nacimientos en México eran de una mujer menor de 20 años. Las adolescentes que se embarazan tienen más probabilidades de dar a luz a un bebé con bajo peso al nacer. Los hijos de las adolescentes presentan tasas más elevadas de mortalidad neonatal. El embarazo adolescente es la causa principal de mortalidad en niñas entre 15 y 19 años de edad en el mundo. La muerte materna de una adolescente representa un problema de salud pública con características multifactoriales que se relacionan con la inequidad social y de género, la pobreza y la falta de acceso oportuno a los servicios de salud.
De acuerdo con la ONU, la planificación familiar es un asunto de derechos humanos y también la identifica como un requisito fundamental para el empoderamiento de las mujeres, la reducción de la pobreza y para alcanzar el desarrollo sostenible. Esto, con base en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que consiste en 17 objetivos con metas específicas, que constituyen una agenda integral y multisectorial comprometida por 193 países, entre ellos el nuestro. De esos 17 objetivos, el número 3, denominado Salud y Bienestar, establece que aún persisten desigualdades en el acceso a la salud en el mundo. Y entre los retos que enfrenta México está el asegurar la disponibilidad y el acceso a información oportuna, confiable y veraz, que garantice el ejercicio libre e informado de los derechos sexuales y reproductivos.
De acuerdo con datos de 2015 del Coneval, en México una de cada cinco personas no tenía acceso a servicios de salud y tres de cada cinco no tenían acceso a la seguridad social. La Agenda 2030 pretende garantizar una vida sana y promover el bienestar de todas las personas a todas las edades. Entre las metas establecidas, está reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada cien mil nacidos vivos. También garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos la planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales.
La única forma de que los gobiernos logren esta ambiciosa agenda para el Desarrollo Sostenible en Salud es consolidar la red de atención primaria de la salud.
