¿Fake news?
Lo que no se ha dicho es que sin agua, esta CDMX padecería una crisis sanitaria brutal que, combinada con las altas temperaturas que se avecinan en la primavera, podríamos tener el escenario de enfermedades que incluso no hemos vivido en varias décadas como el cólera.
Hace unos días, el jefe de Gobierno de la CDMX, Martí Batres, señaló que “no hay una situación de emergencia con respecto a la escasez de agua”, y en tono burlón señaló que se trata de una “sequía de votos lo que tiene a la oposición” y por ello es que hablan del día cero (que es la fecha en la que ya no habrá agua en la ciudad). Sin respuesta para los capitalinos, Martí Batres terminó diciendo que se trata de una fake news. Nada más lejos que eso.
De hecho, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que es el organismo administrativo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, creada en 1989, cuya responsabilidad es administrar, regular, controlar y proteger las aguas nacionales en México, señaló hace unos días que la CDMX y el Estado de México enfrentan una grave sequía debido al bajo nivel de almacenamiento que presenta el Sistema Cutzamala. De acuerdo con la Conagua, el Cutzamala, que a principios de este mes contaba con 39.3% de su capacidad de almacenamiento, lleva ya tres años con déficit de agua debido a la disminución de lluvias en la cuenca del sistema.
Como consecuencia de la notable escasez de lluvias en la CDMX y estados que conforman el Valle de México, el Sistema Cutzamala enfrenta una crisis hídrica preocupante. Las tres presas que abastecen de agua a este sistema registran niveles por debajo del 40% de su capacidad total para almacenar agua potable, por lo que la UAM hizo un estudio en donde determinó cuáles serán las alcaldías que presentarán más problemas. Durante la temporada de estiaje de 2024, que va de enero a mayo aproximadamente, las alcaldías más afectadas serán Iztacalco, Iztapalapa, Tlalpan y Venustiano Carranza, motivo por el que se espera se puedan tomar medidas preventivas para aminorar el impacto entre las familias de las zonas del oriente y sur de la ciudad.
Lo que no se ha dicho es que sin agua, esta CDMX padecería una crisis sanitaria brutal que, combinada con las altas temperaturas que se avecinan en la primavera, podríamos tener el escenario de enfermedades que incluso no hemos vivido en varias décadas como el cólera. El agua contaminada y el saneamiento deficiente contribuyen a la transmisión de enfermedades diarreicas, la disentería, la hepatitis A, y la fiebre tifoidea. Hay de hecho, otras enfermedades vinculadas con la escasez de agua: cuando no se cuenta con agua suficiente en los hogares o llega por corto tiempo, se dificultan las prácticas higiénicas. Esta situación favorece la presencia de parásitos, piojos, sarna y otras enfermedades de la piel.
La falta de agua puede también limitar la producción industrial, la generación de energía eléctrica y el turismo, lo que puede disminuir el crecimiento económico. Además, la escasez de agua puede aumentar el costo de vida para la población, ya que el agua se vuelve más cara y difícil de conseguir.
No olvidemos la crisis de salud pública que ha vivido Acapulco por el huracán Otis: largas filas para obtener apenas unas botellas de agua; el dengue exacerbado junto con otras plagas por la acumulación de excretas, basura, falta de saneamiento de casas y calles. Si no hay condiciones de higiene por falta de agua, tampoco se tiene condiciones para la elaboración de alimentos. Lo principal es que no se tuvo el apoyo de las autoridades municipales, estatales ni federales.
No son fake news. Hace falta que las autoridades de la CDMX comuniquen claramente estos riesgos. No existe ese canal basado en la confianza entre los expertos, los responsables y los afectados. El agua es sinónimo de vida. Sin ella, no habría personas, animales, plantas. La Tierra sería un enorme desierto. Una persona puede sobrevivir hasta un mes sin comer, pero sólo un par de días sin beber el vital líquido.
