Esto aún no termina

Ya es tiempo de ocuparnos a pensar en salud, a detener los contagios y a retomar la salud de todos los otros mexicanos que no se han contagiado decovid-19

El viernes 11 de junio se terminaron las conferencias vespertinas del doctor Hugo López-Gatell. Él lo celebró con mariachi, flores y pastel junto con un grupo de personas que lo esperaban a la salida de Palacio Nacional. Durante la semana me preguntaron si estaba bien la decisión de salir del aire, respondí que sí. El mensaje estaba ya muy desgastado y el mensajero sin credibilidad. La comunicación de riesgos en salud pública es de vital importancia durante una pandemia. Este servidor público cometió varios errores y generó más polémica que tranquilidad para los mexicanos. Por ejemplo, nunca quiso hacer caso de las recomendaciones internacionales, como las de la OMS o de la revista más prestigiada en medicina, The Lancet. Tampoco fue capaz de comunicar adecuadamente que el cubrebocas sí es una medida preventiva y eficaz para evitar el contagio del virus de covid-19. México fue el país con más defunciones entre el personal de salud y uno de los que registraron mayor letalidad entre la población, más de 500 mil personas.

Desafortunadamente, la salida del subsecretario López-Gatell se da en medio de un incremento en el número de casos entre los estados costeros del Golfo de México y el mar Caribe. También durante la semana del regreso a clases en la CDMX, en donde al menos 5 escuelas decidieron regresar a las clases remotas por haberse presentado casos de contagio en los alumnos. Y con apenas el 12% de la población adulta vacunada en algún esquema completo en nuestro país.

Los sistemas de vigilancia epidemiológica son un instrumento indispensable para la toma de decisiones en el campo de la salud pública. El conocimiento y aplicación de los mismos es fundamental en la prevención y control de los problemas y necesidades de salud que afectan a la población. Es necesario que la Secretaría de Salud mantenga la comunicación de riesgos oportuna y accesible para prevenir contagios y una tercera ola. La población en muchas entidades se ha confiado por estar en semáforo verde, que es sólo un sistema de monitoreo para la regulación del espacio público, incluidas las actividades escolares.

La ocupación hospitalaria a nivel nacional aumentó ligeramente de 13 a 14%, pero volvió a registrarse mucha heterogeneidad. Baja California Sur vuelve a ser el estado con mayor ocupación, con 47%, seguido por Quintana Roo, con 37 por ciento. Se observaron otros 7 estados con aumentos fuertes en la ocupación (de 5 puntos porcentuales o más): Campeche, Durango, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas y Veracruz.

Llevamos año y medio hablando de enfermedad y muerte. Ya es tiempo de ocuparnos a pensar en salud, a detener los contagios y a retomar la salud de todos los otros mexicanos que no se han contagiado de covid-19. Hace apenas unos días concluyó el proceso electoral y, con ello, las campañas políticas. Ahora es tiempo de cumplir las promesas de campaña y de ocuparse de los asuntos urgentes e inmediatos que demandan los ciudadanos. Uno de ellos, que ha sido recurrente y ha afectado a miles de mexicanos es el tema de la salud. No sólo por la falta de acceso a sus clínicas, sino también por el desabasto de medicamentos y gastos catastróficos, por no poder atender sus padecimientos.

La pandemia forzó la reconversión de hospitales y el uso de los recursos humanos y financieros para su atención exclusiva. Con ello, se desplazó la atención médica de las enfermedades crónicas y de las cirugías de alta especialidad. El sistema de salud enfrenta ahora una situación crítica en el abasto de medicamentos, porque el gobierno federal optó por una centralización de compras a través de un organismo internacional, UNOPS, que no ha podido avanzar. Una verdadera tragedia y mala administración del sistema de salud nacional. Esto aún no termina.

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