¿Estamos preparados para una pandemia?
El subsecretario López-Gatell ratificó que ya hay tres casos confirmados de esta enfermedad y que el país sí tiene un plan a seguir. Suena bien. Pero, ¿estamos preparados, de ser necesario, para atender una pandemia del COVID-19? Siento que no.
La OMS, en voz de su director general, pidió al mundo que se prepare para una potencial pandemia por el coronavirus COVID-19. El escenario ha cambiado rápidamente en pocos días, pues los contagios fuera de China eran escasos y ahora parece haber brotes inminentes en países como Italia, Corea del Sur e Irán. Adicionalmente, ya tenemos el primer caso en Latinoamérica, específicamente en Brasil. El paciente que contrajo la enfermedad pasó unos días en Italia y se cree que ahí se produjo el contagio. La noticia, que se difundió velozmente, hizo que casi de inmediato los gobiernos de diferentes países, incluido el nuestro, anunciaran nuevos controles y fortalecimiento de las medidas preventivas.
En la primavera del año 2009, México enfrentó una contingencia epidemiológica sin precedentes en la historia reciente del país. Lo que en un principio se entendió como un traslape atípico de la influenza estacional, pronto se identificó como el surgimiento de una nueva cepa del virus A H1N1y los focos de alarma se encendieron igual que ahora, no sólo en el país, sino también en el mundo entero. Por unos cuantos días críticos se clausuró la vida social, se detuvo la actividad económica y las instituciones de salud se vieron obligadas a superar sus propias capacidades.
Leía hace unos días una entrevista en Excélsior al exsecretario de salud, José Ángel Córdova Villalobos, quien alertaba a este gobierno a que debemos aprovechar el tiempo para prepararnos ante la amenaza de pandemia por coronavirus. El exfuncionario federal, durante la administración de Felipe Calderón, coordinó al sector Salud con un plan de contingencia entre todas las dependencias del gobierno, que logró contener la pandemia, aunque probablemente se cometieron errores por la inexperiencia, se logró con su liderazgo un resultado exitoso. Para mí, su mensaje es claro: hay que estar preparados.
Quienes trabajábamos en el sector salud en 2009 tomamos todas las medidas recomendadas por los organismos internacionales para enfrentar la alerta sanitaria. Y, afortunadamente, contamos con el presupuesto que se requería para la compra de insumos sanitarios, como por ejemplo las mascarillas N95 para el personal médico que estaba en contacto con pacientes infectados; materiales desechables para evitar contagios, etcétera. En esos días, yo coordinaba a nivel nacional el IMSS Oportunidades, hoy IMSS Bienestar. El tiempo valía oro. Íbamos a contrarreloj: debíamos comprar insumos, capacitar al personal para hacer pruebas rápidas en las unidades móviles que pusimos alrededor de varias ciudades para detectar el virus, elaborar reportes epidemiológicos, informar en las comunidades rurales cómo era el cuadro clínico de la enfermedad y, desde luego, difundir las medidas preventivas básicas, como lavarse las manos con frecuencia.
El día de ayer, el subsecretario López-Gatell ratificó que ya hay tres casos confirmados de esta enfermedad y que el país sí tiene un plan a seguir. Suena bien. Pero, ¿estamos preparados, de ser necesario, para atender una pandemia del COVID-19? Siento que no. Veo muy desarticulado al sector salud, y el encono con los Institutos Nacionales de Salud es una evidencia muy clara de ello. Muchas decisiones administrativas, legales y presupuestales han debilitado la capacidad de respuesta del sector salud. Una de ellas, la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que aún no termina de concretar su andamiaje administrativo y tampoco se observa una tersa coordinación con las secretarías de Salud estatales.
El asunto es que ya son más de 40 países afectados por el COVID-19 alrededor del planeta. El miércoles pasado, por primera vez hubo más contagios registrados en un día fuera de China. Todos los continentes, menos la Antártida, tienen casos ya confirmados. Y, desde el inicio de la epidemia, han fallecido 2 mil 800 personas. Ésa es la distribución y frecuencia de este brote epidemiológico. Falta saber las predicciones y control porque no conocemos aún bien a la enfermedad y tampoco tenemos una vacuna que la controle.
En la conferencia de prensa del jueves, encabezada por López-Gatell, y no por el secretario de Salud, quedó claro que de alguna forma sí hay coordinación sectorial. El virus ya llegó a nuestro país y es indispensable que la población se mantenga informada para prevenir la pandemia.
