El impacto de la nueva normalidad

El gobierno federal no ha aceptado aún que la forma más eficaz para prevenir las infecciones y salvar vidas es cortar las cadenas de transmisión

El 28 de febrero se confirmó en México el primer caso de covid-19. Desde entonces se ha registrado una progresión acelerada de la pandemia que ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestro sistema público de salud. Se han registrado hasta el día de ayer más de 170 mil 485 mil casos confirmados por la Secretaría de Salud y 20 mil 394 defunciones con una tasa de letalidad del 11.9 por ciento. Las entidades con mayor número de contagios son CDMX, Estado de México, Jalisco y Puebla. Mientras que las que reportaron lamentablemente el mayor número de defunciones son CDMX, Estado de México, Baja California, Veracruz y Sinaloa.

Hemos visto en estas tres últimas semanas, una emergencia sanitaria fuera de control. El gobierno federal no ha aceptado aún que la forma más eficaz para prevenir las infecciones y salvar vidas es cortar las cadenas de transmisión. Y para lograrlo hay que hacer pruebas y mantener las medidas de distanciamiento social. La expansión del virus ha seguido una ruta exponencial. Un ascenso variable con más casos cada día, tanto de sospechosos como de fallecidos. Las autoridades sanitarias tampoco han aceptado el uso de los cubrebocas, que ya es una medida recomendada por la OMS.

La declaratoria de lo que han llamado la nueva normalidad ocurrió cuando el mapa de la República Mexicana se encontraba prácticamente en rojo intenso, sólo Zacatecas tenía el color ámbar. Tan sólo para el 31 de mayo, llevábamos acumuladas 10 mil defunciones, aproximadamente, aun así, se reactivaron algunas actividades económicas, como la minería, la construcción y la industria automotriz. La idea era abrir paulatinamente algunos sectores esenciales. Desafortunadamente, fue una decisión precipitada porque la población en muchas ciudades del país entendió que ya podía salir del distanciamiento social y andar en las calles, el transporte público, formarse en los bancos, incluso practicar algunas actividades sociales.

Cada mes ha habido anuncios precipitados y fallidos. La comunicación del gobierno federal con los ciudadanos no ha sido asertiva. Un día anuncian que ya regresaremos a la normalidad, sin prevenir a la población acerca de tomar las mejores decisiones posibles para su bienestar, ni comunican de manera efectiva, en esta situación de preocupación y estrés elevados, lo que significa regresar a esa nueva normalidad.

A partir este mes, por decisión de la Secretaría de Salud federal, los gobernadores son los responsables de analizar el desarrollo de la pandemia y hacer la vigilancia epidemiológica del covid-19 en cada entidad federativa. El semáforo del virus irá determinándose con esa información. No obstante que pareciera ser una buena idea, los mandatarios de al menos 8 entidades, quienes han realizado ya 12 reuniones de coordinación, consideraron que el instrumento federal, se elaboró de manera unilateral en el centro del país, violentando acuerdos definidos por consenso con los gobiernos estatales. A consecuencia de esa ruptura, cada una de esas entidades mantiene su propio semáforo y toma decisiones con base en lo que acuerdan en sus comités estatales de salud.

Toda esta desinformación ha provocado que haya desencuentros entre las declaraciones del titular del Ejecutivo, del gobierno federal y los gobiernos locales. Con una grave repercusión en las cifras por contagios que ya se han incrementado hasta llegar este fin de semana a la lamentable cifra de 20 mil 394 mexicanos que han perdido la vida por esta enfermedad. Cada estadística representa una familia que ha perdido a un ser querido en condiciones muy repentinas y de lamentable incertidumbre.

Lo preocupante de esta pandemia sin control, es que según datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, México se ubica en el grupo de países que no han logrado aplanar la curva de la epidemia. Esa de la que habla todos los días el subsecretario Hugo López-Gatell, y a la fecha no acaba de ajustar sus propias cifras.

Cada día que transcurre de esta pandemia, tal como lo reveló una encuesta de El Financiero con datos al 13 de junio, 38 por ciento de los mexicanos conocemos personalmente al menos un caso confirmado de covid-19. Si puedes, #QuédateEnCasa porque no conocemos a ciencia cierta la dimensión del problema. Nos faltan datos precisos. Es, desde mi punto de vista, una decisión precipitada, querer reabrir las actividades en estas condiciones.

Temas: