José Ángel Diaz Rebolledo, director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac de la Ciudad de México, acaba de publicar el estudio Gran Visión del Turismo en México al 2050, como una contribución al sector en su 50 aniversario.
El exdirector del programa de Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo, trabajó en la coordinación de este proyecto con Eduardo Barroso, quien como subsecretario fundó ese mismo programa y quien hoy es consultor para destinos y empresas.
Díaz Rebolledo ha iniciado un trabajo de vinculación con el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), que preside Antonio Cosío, otro egresado de la Anáhuac, y este trabajo puede contribuir a tomar decisiones con más claridad en el momento complejo por el que atraviesa esta actividad.
Dos de los principales hallazgos son que en los siguientes años habrá que desarrollar muchos más productos turísticos en México, para atender a una demanda creciente de viajeros en el mundo y que una condición para hacerlo será cuidar mucho más el aspecto de la seguridad.
Esto que visto superficialmente podrían parecer lugares comunes; son recomendaciones basadas en una investigación académica seria con una metodología definida.
El trabajo tiene una relevancia adicional, pues se trata de una investigación independiente, hecha con recursos de la academia, momento en el que prácticamente desaparecieron los fondos públicos para generar conocimientos para la actividad turística.
A pesar del momento convulsionado por el que atraviesa el mundo con guerras en marcha que afectan el precio del combustible, tan importante para trasladarse de un sitio a otro, y no obstante las visiones contrastantes de diversos grupos de viajeros, el deseo de hacerlo seguirá aumentando en los años siguientes.
También lo está haciendo la competencia, la promoción digital; así como la planeación de los viajes con ayuda de la inteligencia artificial.
México tiene una riqueza probada, su clima, gastronomía, la calidad del servicio, la biodiversidad y sus diferentes realidades y atractivos lo mantendrán como un importante receptor de viajeros.
Pero la competencia no se detiene, es feroz y si los gobiernos y los empresarios no siguen desarrollando la oferta turística, México perderá la oportunidad de que en un escenario a 30 años, esta actividad pase de 8.7% a 10% del PIB, con lo que se consolidaría este sector como una actividad estratégica.
La inseguridad, señala el documento, no disuade la llegada de turistas, pero sí limita la capacidad de los destinos para consolidar y expandir su oferta.
En un escenario pesimista, de aquí a 2050, el turismo sólo representará 8.2% del PIB; si se hacen medianamente bien las cosas, podría haber incluso un aumento de algunas décimas de punto para alcanzar 9.3%, pero el potencial optimista es llegar a 10 por ciento.
En ese incremento de la oferta de las comunidades indígenas y rurales podrían tener un papel relevante; de hecho, según el estudio, “será fundamental incorporar a nuevas comunidades y pequeños destinos nacientes al desarrollo turístico, fortaleciendo el turismo social y el nacional como motores de una demanda más inclusiva y mejor distribuida en el territorio”.
El documento señala también que es imposible pensar el turismo en lugares que están incomunicados, aunque resulten atractivos.
Según la Anáhuac, consolidar los destinos no basta, pues el crecimiento del PIB turístico requiere de proyectos detonadores e inversión estratégica.
