Los 100 millones de pesos que consiguió Josefina Rodríguez, secretaria de Turismo de México, para promover al turismo en 2026 puede terminar como esa “manzana de la discordia” que echó a pelear a las mujeres más bellas de Grecia.
Resultó un avance haber obtenido esos recursos, que su antecesor fue incapaz de negociar en los seis años que estuvo calentando la silla principal del edificio de Presidente Mazaryk.
Nadie le podrá regatear que haya convencido a la presidenta Claudia Sheinbaum de la necesidad de impulsar con fondos públicos la marca México.
Los políticos de la 4T dicen que no regresarán los presupuestos millonarios, que terminaron engrosando los bolsillos de pocos.
Nadie podría estar en contra, pero fue un hecho que en el pasado parte de esos recursos se tradujeron en crecimiento económico.
Si fue mucho invertir casi 20 millones de dólares en aquellas escenas de la película Spectre se puede discutir, pero también dio origen a un desfile de Día de Muertos, que ha traído a muchísimos turistas que han dejado una derrama muy superior a la cifra mencionada.
Regresar la Fórmula 1 a la CDMX o el año de México en Gran Bretaña son otros ejemplos de grandes inversiones, con una enorme rentabilidad para los mexicanos.
Hoy el problema es que esos 100 millones de pesos, menos de 6 millones de dólares al tipo de cambio actual, definitivamente no alcanzarán para hacer alianzas con un número importante de actores del turismo.
Antes del inicio del mundial de futbol, Rodríguez planea hacer una presentación sobre los criterios con que se utilizarán esos recursos. Concretamente, impulsarán la marca México y buscarán dar “tiros de precisión” en los mercados emisores más relevantes para nuestro país como Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, España, Colombia y Brasil.
Un planteamiento así de abierto tiene abajo muchas consideraciones, ya que son factibles alianzas tanto con empresas mexicanas como con extranjeras.
Además, no habrá una agencia que haga la creatividad o administre los pocos recursos; tampoco se prevé invertir en medios, pues ahora la promoción ha cambiado muchísimo y hay que considerar factores claves como las herramientas de optimización de las búsquedas (SEO, en inglés) o el uso de la inteligencia artificial.
La Sectur habla de transparencia, pero sólo en la medida de lo posible, lo cual ya también es complicado, pues en un mundo ideal habría que decir cuáles son los objetivos puntuales, cómo se medirán los resultados y en qué medida se traducirá esto en beneficios para los mexicanos.
Pero, en la vida real, eso será casi imposible y Sectur también quiere trabajar con quienes ya han ejecutado gratuitamente acciones positivas para el país y también debe considerar situaciones cambiantes como el complejísimo panorama geopolítico del mundo.
Así es que, para que esta iniciativa logre buenos resultados, será necesario darle un voto de confianza a la Sectur, en el sentido de que hará su mejor esfuerzo para trabajar con eficacia y con buena fe.
Si al final del año los 100 millones se convierten en un motivo de críticas, diferencias y pleitos, como la “manzana de la discordia”, lo más probable es que el próximo año no se incrementen los 100 millones o que, incluso, se los quiten de nuevo a Sectur.
La comunicación también será clave, en un segundo semestre del año donde se anticipan más nubarrones que cielos claros y soleados.
