Un municipio turístico que está cumpliendo

La presidenta Claudia Sheinbaum tiene claro que si no genera ahorros gubernamentales tendrá que aumentar la abultada deuda pública y en su llamado Plan B incluyó ajustes a los municipios en donde podrían pagar justos por pecadores.

Es un hecho que varias alcaldías tienen gastos muy elevados, tanto en función de su tamaño como de los resultados que generan.

Quitarles regidores a los cabildos y apretarles el cinturón no provocará mayores problemas, pero seguramente pondrá en una situación comprometida a algunos con grandes compromisos que sí buscan solucionarlos.

Concretamente, los municipios turísticos por lo general tienen que afrontar una situación especial, pues, además de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, también tienen que darles servicios a esos ciudadanos temporales que son los viajeros.

Un caso es el municipio de Bahía de Banderas, cuyo presidente es Héctor Santana, un político de Morena que se ha distinguido por generar incentivos para aumentar los ingresos captados por su gobierno y que también ha sido escrupuloso en cuidar el gasto.

Una historia que llama la atención es la de un organismo que tiene por acrónimo la curiosa palabra de Oromapas, aunque no tiene nada que ver ni con Dora la Exploradora ni tampoco con la Guía Roji.

Se trata del Organismo Operador Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del municipio de Bahía de Banderas, que es dirigido por Jesús Mejía, Chuy para los cuates, un joven de 29 años que hasta hace poco seguía estudiando ingeniería civil.

Con mucho entusiasmo y poca experiencia, uno de los primeros problemas que le tocó resolver fue el de la contaminación del agua potable en el tramo que va de la población de Bucerías a la de Sayulita, famosa esta última por tener una de las olas más largas del mundo, ideal para los surfistas.

Resulta que la gran cantidad de edificios que hoy se construyen en Bucerías, terminó por contaminar el único pozo profundo que había en donde la sal y algunos metales terminaron por afectar la calidad del agua.

El concesionario responsable del pozo y de la distribución del agua potable, sencillamente no hizo la chamba de corregir esa situación por el simple hecho de que en el contrato se establecían unas penas económicas menores y porque le salía más barato pagar esas multas que perforar otro pozo.

Así es que Mejía cotizó cuánto costaba perforar varios pozos y tender un acueducto de 10.5 kilómetros de largo, mientras que el cabildo hacía su chamba para revocar la concesión.

Luego quiso licitar la obra y se dio cuenta de que la podían hacer internamente por un precio menor, algo así como 65 millones de pesos; el proyecto funcionó y ahora ambas localidades salieron del problema.

Además, se estableció un programa de cloración del líquido que ya tiene estándares de calidad de 94%, así es que estas dos poblaciones están teniendo acceso prácticamente a la mejor agua potable de Nayarit.

El de Oromapas no es un caso aislado, hay otras medidas novedosas que se están impulsando en Bahía de Banderas y, aunque Santana apoya el Plan B de la presidenta  Sheinbaum, casos como éste parecen demostrar que no se debería aplicar a todos los municipios el mismo rasero.

Quitarle el presupuesto a los que están haciendo bien el trabajo es como darse un tiro en el pie, aunque claramente son los menos.

VACACIONES

Pausa. Veranda reaparecerá el 13 de abril.