La mala fe de una organización que se llama Tixcacal Maya cobró ayer su primera víctima, pues Grupo Xcaret, que preside Miguel Quintana Pali, suspendió por este año la Travesía Sagrada Maya y con ello se perdió el esfuerzo de quienes llevan meses preparándose para esta prueba física y espiritual.
Tixcacal es una de tantas organizaciones mayas que existen en Quintana Roo, pero fueron sus abogados quienes promovieron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le retirara la suspensión definitiva que permitía utilizar los elementos del patrimonio cultural maya.
“Sigue la pista de dinero”, la popular frase sobre el caso Watergate, otra vez puede dar la pista sobre por qué promovieron la revisión del amparo, que no ha hecho sino exhibir las debilidades de la Ley Federal de Protección al Patrimonio Indígena y Afromexicano.
Mientras no exista una ley secundaria, nadie tendrá la certeza de lo que está prohibido o permitido y el riesgo es que sigan ocurriendo situaciones como ésta, ya que Xcaret tenía un acuerdo con el Gran Consejo Maya de Quintana Roo para usar los símbolos de esa cultura.
No obstante, el reconocimiento que obtuvo del gobierno de Quintana Roo, las facultades del Gran Consejo quedaron en entredicho por la falta de esa ley secundaria y Tixcacal se fue en contra de Xcaret.
La lógica indica que ahora la pretensión sería lucrar con esa potestad, que ya también está afectando otros proyectos, como el de Maya Ka’an que impulsa directamente la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama.
Mientras Indautor, la SCJN y los congresos federal y locales se ponen de acuerdo en las reglas secundarias; no habrá este mayo la Travesía Sagrada que afecta directamente a más de 300 canoeros y más de 300 voluntarios, vecinos de Quintana Roo, que se venían preparando desde hace meses.
La Travesía Sagrada es un evento mágico que renació como un esfuerzo de Xcaret por revivir el cruce desde la península de Yucatán hasta Cozumel, que practicaban hace 500 años los mayas con un sentido ritual.
Nadie previó que los pobladores de Quintana Roo lo adoptarían como un evento contemporáneo y que además de su sentido deportivo, se convertiría en motivo de desarrollo espiritual.
Xcaret nunca lucró con la Travesía Sagrada, hoy los costos de recuperación van dirigidos a prorratear los gastos dado su éxito.
Fue en 2007 cuando cinco canoas y 25 canoeros recrearon por primera vez ese cruce para venerar a la diosa Ixchel.
Xcaret invirtió en investigación, impulsó nuevos materiales, pero preservando la imagen de las canoas y los vecinos recuperaron la fe en la diosa maya.
Hay muchos extranjeros que se mudaron a Quintana Roo y que han hecho el cruce como un compromiso con su nueva nacionalidad mexicana.
En ocasiones, la diosa maya parecía estar presente en el trayecto, como la vez en que una manada de delfines acompañó a los canoeros u otra en que fueron cubiertos por una nube de mariposas, como en un relato de García Márquez.
Pero este año grupo Xcaret antepuso la responsabilidad y no quiso dar motivo a generar una polémica retando a la Suprema Corte cuando las leyes secundarias no han sido escritas y debido a la enorme cobertura internacional que recibe este evento.
En algún sentido, los dioses de la oscuridad se hicieron presentes; pero en las buenas historias el bien siempre termina por triunfar.
