Violencia e histeria

El paro en la UNAM es para prevenir que agresores cumplan las advertencias que lanzan por la red Incel (célibes involuntarios), promueve discursos de masculinidad tóxica y antifeminismo. La UNAM enfrenta una crisis y no hay recetas fáciles para superarla.

Según Wikipedia, la histeria colectiva —también denominada histeria en masa, psicosis colectiva o comportamiento obsesivo colectivo— es el fenómeno sociopsicológico en el que más de una persona manifiesta los mismos o similares síntomas. Se produce por la percepción, real o imaginaria, de una amenaza incontrolada que genera pánico colectivo. El grupo suele mostrar entusiasmo o ansiedad, comportamiento irracional o síntomas inexplicables de alguna enfermedad.

Hoy un número considerable de dependencias de la Universidad Nacional Autónoma de México están cerradas, unas por los estudiantes, otras por las autoridades. Varias facultades trasladaron (que fea palabra) su docencia a medios digitales. El asunto no es menor, tras el asesinato del joven Jesús Israel por otro joven, Lex Ashton, y las amenazas a granel en las redes en contra de estudiantes, profesores y la institución misma, surgieron síntomas de histeria colectiva, de acuerdo con un alto funcionario de la UNAM.

Lo que ha trascendido sacude conciencias y enciende alarmas. El agresor, que también lastimó a un trabajador e intentó matar a la novia de Jesús Israel, forma parte de un grupo de misóginos que se juntan en un portal de internet. Amenazan y Lex cumplió. Trató de suicidarse cuando se vio rodeado, pero no lo logro, se tiró del tercer piso y se fracturó las piernas. El paro en la UNAM es para prevenir que agresores cumplan las advertencias que lanzan por la red Incel (célibes involuntarios), promueve discursos de masculinidad tóxica y antifeminismo. La UNAM enfrenta una crisis y no hay recetas fáciles para superarla.

Un hecho lamentable desde cualquier punto de vista. En las diatribas de la plaza pública, unos buscan culpables y otros se preguntan si se podrán prevenir más ataques de esta naturaleza. Pero la violencia relacionada con asuntos escolares, no sólo sucede en la UNAM. El Universal informó que el lunes 28 Chilpancingo estuvo semiparalizada. Todas las escuelas —desde preescolar hasta la Universidad Autónoma de Guerrero amanecieron cerradas. Además, pocos comercios abrieron y el transporte público se detuvo por completo. La razón: un grupo de sicarios quemaron una camioneta de pasajeros y, como en días pasados, cundió el pánico. La sección 14 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación avisó a los profesores que tendrían su apoyo si decidían no presentarse a clases. La población sufrió síntomas de ansiedad por la violencia reinante.

Un reportaje de Reforma avisa que un grupo criminal informó que se une al Mayito Flaco. Y escogió escuelas de Cuauhtémoc, Chihuahua, para publicar su consigna en mantas: “Este mensaje no es con el fin de intimidar o implementar la violencia en la ciudad, es para hacer de su conocimiento que a partir de la fecha la Gente Nueva Del Tigre (GNT) pasa a formar parte de la Gente de Sr. Mayito Flaco (MF)”. Parece sarcasmo decir que no se trata de intimidar, porque el temor es lo primero que surge en la población. Imagínese la histeria de alumnos y docentes en la otra hora pacífica ciudad de los tranquilos menonitas.

Roxana Aguirre, de nuestro Excélsior, informa que un alumno de la escuela Secundaria Técnica Industrial 148, de Veracruz, amenazó vía internet con atentar contra sus compañeros. La histeria colectiva emergió de inmediato, quizás pensando en algo parecido al suceso del CCH. Los padres de familia se manifestaron el lunes fuera de la escuela y exigieron a las autoridades que tomen medidas. Quieren que expulsen al estudiante que amenazó en redes sociales.

Otra más. Homero Meneses Hernández, secretario de Educación Pública del Estado de Tlaxcala, reconoció que la violencia escolar no es un fenómeno aislado. “Con tristeza hay que decirlo: no hay una sola escuela en donde no tengamos algún antecedente de violencia, ya sea menor o mayor” (en Gentlx). ¡Qué franqueza! Nos encontramos inmersos en la violencia y el pánico colectivo.

En muchas partes del país maestros y alumnos están temerosos. Perciben que algo violento pueda estallar en cualquier momento. Y poco pueden hacer las autoridades escolares. No tienen instrumentos para aminorar la histeria que produce la violencia. ¡Triste realidad!

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