Usicamm, viva y coleando
En las negociaciones trascendió que el alto funcionariado de la Secretaría de Educación Pública plantea cambios menores, pero los jefes de las corrientes sindicales quieren todo el poderío. Desean manipular la potestad de administrar las remuneraciones. Es parte de su tecnología del poder
En El arte de la guerra, Sun Tzu escribió: “Si recompensas a todo el mundo, no habrá suficiente para todos, así pues, ofrece una recompensa a un soldado para animar a todos los demás”. Si bien el Acuerdo para la modernización de la educación básica de 1992 fue un pacto en el que SNTE llevó la mano, el gobierno de Carlos Salinas introdujo el pago por méritos al magisterio. Fue el plus a cambio de entregar el control de las plazas a las dirigencias de todos los grupos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
La receta de Sun Tzu permitió al gobierno organizar la Carrera Magisterial, un esquema de pagos para gratificar sólo a quienes cumplían con requisitos de antigüedad, formación y actualización profesional y, el logro mayor fue, demostrar conocimiento y aptitudes para la enseñanza, medidos por exámenes a docentes y alumnos. En un inicio, 28 de 100 puntos los concedían los pares, su escuela. Todos los tenía por consigna sindical. El gobierno de Ernesto Zedillo eliminó esa argucia.
En un principio hubo protestas y rechazos de muchos maestros, en especial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, pero las recompensas eran sustantivas y flaqueó la entereza de muchos. Los líderes sindicales vislumbraron que, en lugar de oponerse, era mejor colonizar su gobierno para decidir quién y cuándo ingresaba al sistema y quién y cuándo se promovía.
El gobierno en turno cambió el nombre de la Carrera Magisterial (a Promoción en la Función por Incentivos en Educación Básica, por ejemplo), pero persistió el esquema meritocrático. Andrés Manuel López Obrador cumplió en parte su promesa ante la CNTE. Transformó el Servicio Profesional Docente en la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y (los) Maestros (Usicamm), pero sin modificar la esencia de no premiar a todos. En el último año de su gobierno se comprometió con los líderes a que les asignaría asientos en los órganos de gobierno, nacional y estatales.
No lo hizo, no obstante, fue ocioso. Claudia Sheinbaum, siendo presidenta electa, aventuró que finiquitaría la Usicamm. Aunque, al parecer, en la iniciativa de reforma a la ley que la sustenta, se tratará de reformarla, no de borrarla del mapa. Pero, mientras son peras o son manzanas, los jefes de la “aborrecida” institución publicaron acuerdos para procesos de selección y reconocimiento (promoción horizontal) 2025-2026.
La convocatoria, claro, se explica porque la ley ordena que también debe hacerse. “Las necesidades del servicio” así lo exigen. Asimismo, lo demandan las y los docentes que quieren acceder a una plaza o mejorar sus ingresos. Pero del mismo modo porque, si no en los dichos, sí en la sustancia, como mecanismo de control: “recompensar a quien se lo merece”. Además, como lo expresó Sun Tzu, no hay dinero para todos, pero quizá sea más importante mantener la segregación de ingresos. Lo que se diputa es decidir quiénes son los merecedores.
En las negociaciones trascendió que el alto funcionariado de la Secretaría de Educación Pública plantea cambios menores, pero los jefes de las corrientes sindicales quieren todo el poderío. Desean manipular la potestad de administrar las remuneraciones. Es parte de su tecnología del poder.
Parece que se regresará al viejo sistema clientelar y corrupto. La Usicamm, tal y como funciona en la actualidad, da sus últimos coletazos.
- RETAZOS
Según la segunda Encuesta sobre las Competencias de los Adultos, de la OCDE, dada a conocer ayer, las capacidades de lectura, escritura y cálculo de los adultos han disminuido o se han estancado en la última década en la mayoría de los países miembros. En la encuesta se analizó cómo se usan en el trabajo la lectura, la escritura, el cálculo y la solución de problemas. La conclusión es pesimista. Sólo Finlandia y Dinamarca registraron mejoras significativas en las competencias de alfabetización de adultos. México no participó en esta encuesta. Sospecho que aquí también estamos muy lejos de Dinamarca.
