Un hilo delgado en la educación
Para muchos observadores, la educación nacional está en riesgo, el mayor de ellos es que el segundo piso de la Cuatroté transija con las cuadrillas del sindicato para que colonicen de nuevo la administración de la educación básica y controlen la baja burocracia del sector educativo.Los “seremos amigos”, “aprenderé de ustedes” que pronunció MDC, sintetizan el vaticinio.
“Menos mal que no fue Fernández Noroña". Me dijo una querida amiga. Se refería a la designación que hizo la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, de Mario Delgado Carrillo como secretario de Educación Pública. De ese tamaño es la percepción, más o menos generalizada en comentarios en la prensa y redes sociales, sobre quien se sentará en la silla de Vasconcelos. Tal vez nunca tan humillada. Un mal presagio para la educación nacional tras un gobierno que mostró malquerencia por el aprendizaje de los estudiantes, aunque benefició a las cúpulas de las corrientes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. También a los docentes de base con mejores ingresos y basificación de interinos (pero violando las normas), que correspondieron con su voto en las elecciones del 2 de junio.
Se equivocó quien pensaba que tras Delfina Gómez Álvarez y Leticia Ramírez Amaya ya nadie haría más daño en la Secretaría de Educación Pública. Las primeras declaraciones de Delgado Carrillo y la reunión con la cúpula de la facción mayoritaria del SNTE anuncian un pragmatismo ordinario. Para muchos observadores, la educación nacional está en riesgo, el mayor de ellos es que el segundo piso de la Cuatroté transija con las cuadrillas del sindicato para que colonicen de nuevo la administración de la educación básica y controlen la baja burocracia del sector educativo. Los “seremos amigos”, “aprenderé de ustedes” que pronunció MDC, sintetizan el vaticinio.
Investigadores, columnistas y activistas de organizaciones de la sociedad civil apuntaron en los días subsecuentes a la nominación de MDC los graves problemas y retos que enfrentará y que, en apariencia, él no los tiene contemplados: la penuria (herencia de la austeridad franciscana) y falta de fondos para emprender acciones urgentes e importantes en infraestructura educativa, presupuesto para la formación y actualización de los docentes, diligencias necesarias para enfrentar los retos más ingentes de la educación nacional, pérdida de aprendizajes de los alumnos, abandono escolar (que en algo podrá remediarse con los programas de becas que anunció la futura presidenta), confusión de los maestros con el plan de estudios y libros de texto de la Cuatroté y un centralismo burocrático agobiante que inhibe, en lugar de estimular, la intervención de autoridades estatales.
A juzgar por las palabras del secretario designado, la promesa de continuidad es diáfana y no habrá cambios sustantivos. El jueves 4 de este mes, Carrillo Delgado, al agradecer a la virtual Presidenta electa su nombramiento como el futuro jefe de la SEP, expresó: “Sin duda, vamos a seguir apoyando la Nueva Escuela Mexicana y se continuará aplicando el programa La Escuela es Nuestra y se va a iniciar también el horario extendido para que los niños y las niñas tengan acceso a clases de cultura y artes”.
La Nueva Escuela Mexicana dejó de ser un artilugio para disponer la política educativa con cierto orden en el tiempo de Esteban Moctezuma Barragán como secretario de Educación Pública, para transformarse en una norma rígida que inhibe la participación de docentes y directores de escuela, por más que se propagandicen las sesiones de los consejos técnicos escolares. La Escuela es Nuestra es quizá el programa más opaco de la SEP en estos tiempos. Sí, otorga fondos a los padres de familia para mantenimiento de escuelas y adquisición de equipo, pero con reglas de operación laxas que deja un déficit de 56 mil109 planteles sin agua y 26 mil 463 sin electricidad. La candidata Sheinbaum planteó recuperar las escuelas de tiempo completo, pero MDC habló de horarios extendidos; si es como se estiló con Delfina Gómez, será ampliar el horario una hora u hora y media, sin alimentación ni otras actividades educativas. Lo más significativo, sin embargo, es que será “amigo” de los cabecillas del SNTE.
En fin, la tristeza y el enojo recorren al sector educativo. El hilo se rompió por lo más Delgado.
RETAZOS
En mi artículo de la semana pasada cometí un error, dije plan y libros de texto de 2019; debió decir 2022. Un estimado amigo y colega lo notó y me hizo la crítica, amable, por cierto. Ofrezco disculpas a Excélsior y a los lectores.
