Tiempo nublado

Hoy, nuestra débil democracia, que se alcanzó tras décadas de batallas cívicas en las que participaron muchos de quienes hoy quieren demolerla, está en riesgo. Y, junto con ella, empujan a la educación nacional al hundimiento. Cierto, no hay mucho que exaltar del sistema educativo que se instituyó en 1921, pero tuvo logros importantes

Tomo prestado el título de este artículo. Octavio Paz compiló varios de sus artículos sobre independencia, democracia, ética política y las contradicciones entre Estados Unidos y América Latina: Tiempo nublado (Barcelona Seix y Barral, 1986). Paz pensaba que la alternativa para los países era construir democracias independientes, liberales, donde libertades y derechos fuesen realidad. Pero, asentó: “No tenemos mucho tiempo; ya comienza a ser tarde, y el cielo sigue nublado”.

Lo peor que pudiera pasar, sigo con Paz, es que el tiempo nublado se prolongara y la resignación ante la crisis (de la cultura occidental) fuese la regla. Comparto, ya en tiempo presente, el pesimismo de Octavio Paz. Él analizó a la sociedad y el sincretismo cultural de México durante el largo periodo del régimen de la Revolución Mexicana, el autoritarismo, el presidencialismo y la languidez de las ideas y luchas por la democracia. Hoy observo cierto conformismo con la terrible situación que vive el país. La violencia criminal ya casi no es noticia, a pesar de los miles de muertos y desaparecidos, el ataque sistemático a las instituciones independientes por parte del gobierno no provoca el enojo de la ciudadanía —excepto de unos cuantos— y no hay protestas de fondo por el desfalco en los aprendizajes de los alumnos ni el malestar de la educación en general.

Hoy, nuestra débil democracia, que se alcanzó tras décadas de batallas cívicas en las que participaron muchos de quienes hoy quieren demolerla, está en riesgo. Y, junto con ella, empujan a la educación nacional al hundimiento. Cierto, no hay mucho que exaltar del sistema educativo que se instituyó en 1921, pero tuvo logros importantes a pesar de la baja calidad de la enseñanza, el corporativismo, las deficiencias burocráticas, pero, al final de cuentas, construyó un edificio de cierta solidez.

No obstante, con todo y la mansedumbre social ante las propuestas del “proyecto educativo con enfoque crítico, humanista y comunitario de la Nueva Escuela Mexicana”, hay grupos y asociaciones que cifran su esperanza en la mejora educativa en el futuro cercano. Trabajan en proyectos, desarrollan ideas, despliegan propuestas en la red, elaboran plataformas y quieren incidir en la educación. Algunas de esas asociaciones, como Mexicanos Primero, preparan un informe sobre la política educativa y sus resultados en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, junto con planteamientos de intervención de la sociedad civil en la educación; claro, en el gobierno siguiente y desde ya con gobiernos estatales, al menos con aquellos que muestren algo de apertura.

Grupos de docentes organizan foros y hacen propuestas (ver Profelandia, por ejemplo) donde hablan de la ética de la profesión, el valor de la educación para la democracia y la seguridad y defienden a brazo partido el trabajo de los docentes. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación organizará asambleas, primero para protestar y exigir más salario y contrataciones y, luego, para avanzar sus ideas de una educación crítica y revolucionaria; las imágenes de los maestros guerrilleros Genaro Vázquez y Lucio Cabañas indican sus preferencias e ideología.

Es de esperarse que, en las propuestas de gobierno de las candidatas y el candidato a la presidencia de la República, destaquen ciertas propuestas sobre educación. Claudia Sheinbaum propondrá la continuidad, aunque a veces dice que con cambio. Quizá el equipo que prepara documentos programáticos de Xóchitl Gálvez incluya propuestas cercanas a los planteamientos de la Unesco, como educación para la paz, la democracia y la libertad. La pregunta y si pondrán algo sobre cómo pueden alcanzarse esos fines.

De acuerdo con la Unesco, la educación previene contra conflictos, es un instrumento para promover la paz y defender las libertades. Pero contempla que no todos los gobiernos de los Estados miembros se aplican al logro de los esos valores; vamos, ni siquiera otorgan un financiamiento justo a los sistemas escolares.

  • Si bien en la corta primavera democrática (electoral) de este país el cielo se despejó un poco, hoy sigue nublado. No me resigno, espero se esclarezca después de las elecciones.

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