SNTE: todo pasa y todo queda
La novedad, que podría ser el equivalente al todo pasa, es que por primera vez en su historia las elecciones fueron abiertas, con voto libre y secreto, monitoreadas por la Secretaría del Trabajo. Atención, no se olvide que las elecciones libres no fueron una opción que empujaron los jefes de las facciones del SNTE. Fue una imposición de EU, expresa en el T-MEC
No me inspiré en Machado para escribir este artículo. Ese poeta es una gran pieza para un escrito como el presente. No obstante, las palabras se prestan para comentar la renovación (no tanta) de los liderazgos de las secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Les tomó tiempo, de 2021 a 2024. Las más recientes, el viernes 13, en Zacatecas y el Estado de México. La novedad (tampoco tanta), militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ganaron en Zacatecas. También repitieron en Oaxaca y Chiapas, en Michoacán mantienen su pleito las mismas corrientes de la CNTE y Guerrero ya se les fue. La Sección 9, de la Ciudad de México, sigue con dos comités, uno institucional, el otro de la Coordinadora. Ambos dicen representar a la mayoría de los trabajadores.
La novedad, que podría ser el equivalente al todo pasa, es que por primera vez en su historia las elecciones fueron abiertas, con voto libre y secreto, monitoreadas por la Secretaría del Trabajo. Atención, no se olvide que las elecciones libres no fueron una opción que empujaron los jefes de las facciones del SNTE. Fue una imposición de Estados Unidos, expresa en el T-MEC. Y quizá hasta el presidente López Obrador las empujó. “Nosotros vamos a arreglar las cosas y también decir: ‘libertad sindical y democracia sindical’, ya hasta estoy reservando mi lugar en primera fila, porque quiero ver las elecciones internas, quiero ver a los maestros votando por primera vez en urnas de manera libre y en secreto, sin acarreos, sin amenazas, con democracia” (mañanera del 8 de abril de 2019).
Sin embargo, la experiencia de décadas de sindicalismo corporativo y vertical impulsó a que, en la mayoría de las secciones, hubiera negociaciones entre los clanes que deseaban regentear los comités seccionales; en otras hubo competencia abierta, a lo que no estaban acostumbrados. Lo que sucedió en el conjunto, donde los candidatos que tenían la venia del jefe, Alfonso Cepeda Salas, fueron los ganadores. Fue el correspondiente al todo queda.
A pesar de ello, los cambios en las elecciones no fueron de maquillaje. En casi todas las secciones se notaron avances de la CNTE. Zacatecas es la nueva joya de su corona. Sospecho que, por más morenista que sea el gobernador David Monreal, no le cuadró el gane de los radicales. Son opositores reales a su gobierno, no de palabras. Cavilo que no tendrá con qué hacer frente a las exigencias que se le avecinan: más plazas, más dinero para actos y apoyos para actividades sindicales. Es posible que los nuevos líderes de la Sección 58 le demanden puestos de confianza en la Secretaría de Educación del Estado de Zacatecas. Les interesa acrecentar su dominio sobre la trayectoria profesional de los docentes. Los de la Sección 34 ya mandan en la porción de la SEEZ que administra las relaciones de los maestros “federalizados”.
Las elecciones abiertas representan un avance, con todo y que aún hay mucho de control por parte del Comité Ejecutivo Nacional y de que la CNTE sea la adversaria que le arrebata más secciones. Pero hay infinidad de grupos de maestros que buscan cambios, que son minoritarios y no están afiliados a ninguna de las facciones mayores. Se abren paso poco a poco, conquistan algunas carteras y debilitan las relaciones de poder corporativas. Tal vez en el futuro observaremos más de estos disidentes en la conducción del SNTE. Espero que sea para beneficio de los docentes y de la educación de México.
Lo que queda pendiente de saber es, hasta cuándo seguirá en el cargo de secretario general del SNTE el senador Alfonso Cepeda Salas. Llegó a la jefatura en febrero de 2017, no como secretario general, porque los estatutos todavía hablaban de presidente del Sindicato, la herencia de Elba Esther Gordillo. Pero desde noviembre de 2018, hace ya más de seis años, ejerce el cargo superior. ¿Hasta cuándo durará? ¿Tendrá el espíritu de cacique? ¿Aspirará a emular a Carlos Jonguitud Barrios y a Elba Esther Gordillo?
Quizás en el segundo piso de la Cuatroté las elecciones libres y democráticas no implican al Comité Ejecutivo Nacional del SNTE. López Obrador ya pasó, Cepeda Salas, se queda.
