Sin sorpresas

En el texto que la secretaria de Gobernación entregó al Congreso, tampoco hay novedad. No difiere mucho de los informes de los presidentes del periodo “neoliberal”. Repleto de cifras, redundancias y lenguaje burocrático que informa de programas y proyectos.

No hubo nada fuera de lo esperado en el Sexto Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. En su pieza de autoelogio ante un Zócalo lleno, que lo llenó de aplausos y alabanzas, ratificó su postura nacionalista, antieuropea y la glorificación de las culturas originarias, donde no había avaricia. Fiel a su costumbre, no habló de educación, aunque sí, el vocablo aparece seis veces en un texto de más de once mil palabras. Habló de los trabajadores del sector y los aumentos a salarios, aunque exageró, dijo que ningún docente gana menos de 17 mil pesos al mes. No conoce la nómina magisterial o le informaron mal o, de plano, soltó una mentira.

También se regodeó al afirmar que se basificó a más de 960 mil trabajadores de la educación. Pero se cuidó de mencionar que fue violando el artículo 3 de la Constitución, cuya reforma de 2019 se alaba en la versión impresa (de casi mil 500 páginas). Nada de procedimientos transparentes ni equitativos ni públicos: se basificaron (es decir, se les otorgó una plaza de trabajo definitiva) porque yo lo digo. Claro, en respuesta a peticiones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y exigencias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Por supuesto, enhebró sobre los programas Benito Juárez para el Bienestar, tanto de becas como de universidades. Presumió que disminuyó el abandono de estudiantes en algunas áreas, aunque, al finalizar 2023, había alrededor de un millón 600 mil alumnos menos que en 2018. Los datos son de la Secretaría de Educación Pública. Dentro del segmento que dedicó para hablar del sistema escolar, mencionó la creación del Bachillerato Tecnológico de Educación y Promoción Deportiva, con 470 alumnos. Y, para que se escuchara bien: “Se mejoraron los estadios de beisbol de Hermosillo, Ciudad Obregón, Veracruz, Tabasco, Campeche, Cancún y está por terminarse el nuevo estadio de beisbol de Tepic, Nayarit y se está ampliando y mejorando el de Mérida, Yucatán”.

En el texto que la secretaria de Gobernación entregó al Congreso, tampoco hay novedad. No difiere mucho de los informes de los presidentes del periodo “neoliberal”. Repleto de cifras, redundancias y lenguaje burocrático que informa de programas y proyectos. La única primicia es que se rehabilitaron 17 escuelas dañadas por los sismos. Pero, según el Inegi, hay más de 46 mil escuelas que no cuentan con infraestructura adecuada, la mitad de ellas ni siquiera tienen agua para los sanitarios, no se diga potable.

Claro, presume las “innovaciones” de la denominada Nueva Escuela Mexicana y los libros de texto gratuitos. Permítaseme citar en extenso: “La Nueva Familia de Libros de Texto Gratuitos que promueve la NEM, se presenta como una herramienta para entender la realidad histórica y cultural del país, son un instrumento de crítica social sin olvidar la mirada pedagógica. Su finalidad es formar sujetos críticos, libres, autónomos y sensibles al dolor de la humanidad, que egresarán para sembrar la tierra, innovar en la ciencia, promover la cultura, defender la democracia y, sobre todo, corresponsables; pensar en los otros para construir el bienestar común” (Presidencia de la República, Sexto informe de Gobierno, p. 284, https://www.gob.mx/presidencia).

Sin embargo, según han documentado colegas, científicos y docentes, con esos textos es difícil que los alumnos de primaria y secundaria aprendan a leer, escribir y utilizar la aritmética. Con los textos a los que se acostumbraron los docentes en más de 50 años de experiencia tampoco lo hacían bien, pero ahora parece que será peor. Además, muchos maestros no los entienden. Más aún, en muchas escuelas urbanas, para cumplir con los designios de formular programas sintéticos y los programas analíticos, muchos docentes (en uso de su autonomía, como pregonan los planes) y consejos técnicos escolares compran los documentos a empresas. Un elemento de privatización.

En fin, palabras amorosas y recetas para alcanzar la felicidad. Aunque, como siempre, se posponga el fin de que la educación sea de excelencia, como dice la Constitución.

RETAZOS

Pues no. No dijo que la educación mexicana es mejor que la de Finlandia. ¡Gané la apuesta!

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