Programa Sectorial de Educación
El PSE no promete grandes cambios, éstos ya se dieron desde 2019 con la eliminación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y el Servicio Profesional Docente.Con ellos, las facciones del SNTE recuperaron parte del control de los maestros que mantuvieron por décadas y que el gobierno de Enrique Peña Nieto les arrebató.
El pasado 5 de este mes, la Secretaría de Educación Pública publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa Sectorial de Educación 2025-2030. Es un deber constitucional desde los tiempos del presidente Miguel de la Madrid. No obstante, cada gobierno aprovecha para sistematizar sus afanes para el sexenio, lo que espera lograr y dar cauce a su ideología arbitraria, como definió Antonio Gramsci a las tendencias no orgánicas a la esencia del Estado. El programa de la Cuatroté es pródigo en frases que popularizó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ratificadas por el de Claudia Sheinbaum Pardo, como humanismo mexicano, bienestar y enfoque inclusivo (debería decir incluyente), equitativo, comunitario y científico.
La exposición del Programa sigue las pautas que marca la Ley de Planeación Democrática y liga sus propósitos a los del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, al Plan México y la Visión de México 2030. El PSE espera cumplir con seis objetivos, para lo cual define 33 estrategias, 280 líneas de acción y diez indicadores para su seguimiento. Entre los propósitos clave se encuentran 1) ampliación de la oferta educativa, 2) garantía de permanencia y conclusión de las trayectorias educativas, 3) fortalecimiento de las maestras y maestros como agentes de cambio, 4) mejorar los entornos escolares para favorecer el aprendizaje, desarrollo de conocimientos, capacidades y habilidades de los estudiantes, a partir de mejoras en infraestructura educativa, 5) promover ambientes escolares sanos y, 6) garantizar el derecho a la cultura física.
Con pocas diferencias en las palabras, son los mismos fines que animaron el Programa de Modernización Educativa 1990-1994 del gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Aquel incluía como fin la calidad educativa, el del segundo piso de la Cuatroté habla de excelencia. La paradoja es que en la retórica del PSE de este gobierno se hace una crítica al neoliberalismo del pasado y, salvo la evaluación (que califica de punitiva), mantiene sus mismos fines.
La elaboración del PSE se apoya en el artículo 23 de la Ley de Planeación y “… se fundamenta en los principios del humanismo mexicano y en los 100 Compromisos para el Segundo Piso de la Transformación”. Asegura que esos compromisos se agrupan en “Catorce Repúblicas” que constituyen los ejes centrales del nuevo consenso nacional.
El PSE del gobierno de Claudia Sheinbaum detalla estrategias y líneas de acción para alcanzar estos objetivos, aunque no vuelve a mencionar a las repúblicas. Sobresalen la continuidad de la Nueva Escuela Mexicana y la expansión del programa La Escuela es Nuestra. Pone énfasis en el fortalecimiento de la infraestructura educativa y en la innovación y desarrollo tecnológico porque: “México busca convertirse en una potencia tecnológica y de innovación”. El espíritu del PSE se asienta en la defensa y ampliación del derecho humano a la educación. No sólo por convicción de la Cuatroté, expresa el documento, sino por la adhesión del Estado mexicano a diversos tratados internacionales.
En fin, el PSE no promete grandes cambios, éstos ya se dieron desde 2019 con la eliminación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y el Servicio Profesional Docente. Con ellos, las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación recuperaron parte del control de los maestros que mantuvieron por décadas y que el gobierno de Enrique Peña Nieto les arrebató.
La ejecución del PSE comienza con el pie izquierdo. Mexicanos Primero hizo un análisis de las cifras de la SEP. Indican que en el ciclo escolar 2024-2025 la matrícula del sistema nacional fue de 438 mil 700 estudiantes menos. La organización Educación con Rumbo documentó que, al cierre del mismo ciclo escolar, casi un millón de estudiantes (994 mil 219) abandonaron las aulas, lo que representa un incremento de 19.98% respecto al ciclo anterior. Para remontar ese reto se requiere de muchos recursos, que no suelta la austeridad republicana. La educación es un bien de la nación. Mal haría en apostar en contra de los fines de la educación y las metas del PSE. Aunque dudo que la mayoría se cumpla, hago votos de que haya progreso.
