Política educativa esquizofrénica
Muchos políticos exponen relatos alternativos o realidades paralelas (delirios)con los que componen narrativas sobre la realidad que no tienen sustento en hechos verificables, pero que se presentan como la verdad absoluta. Sus seguidores actúan con base en sus creencias, aunque la evidencia las contradiga.
Según el National Institute of Mental Health (https://bit.ly/4h0wfv6), la esquizofrenia no es tener “doble personalidad” (ése es un error común), sino la distorsión profunda de cómo se percibe y se interpreta la realidad. En términos científicos, la esquizofrenia es una enfermedad mental. Pero si uno quiere usar una metáfora y adaptar los síntomas de la esquizofrenia a la política, encontrará actores que manifiestan un doble discurso y se contradicen. Por ejemplo, cuando dicen una cosa y hacen lo contrario de forma tan flagrante que resulta incoherente.
Muchos políticos exponen relatos alternativos o realidades paralelas (delirios) con los que componen narrativas sobre la realidad que no tienen sustento en hechos verificables, pero que se presentan como la verdad absoluta. Sus seguidores actúan con base en sus creencias, aunque la evidencia las contradiga.
Arengas recientes del líder del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, y del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, proporcionan ejemplos de doble discurso y relatos alternativos para hacer política o defender posiciones. El dirigente sindical lanzó un mensaje el 30 de septiembre en Ciudad Acuña ante docentes jubilados. Con voz fuerte y el dedo en alto, acusó al gobierno de lentitud y burocratismo. Expresó que el gobierno no cede a sus demandas de inmediato, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ya se comprometió a transformar la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y (los) Maestros. Arguyó que, así como se honra la trayectoria de los maestros retirados, también debe garantizarse la justicia laboral para las nuevas generaciones, con la desaparición de la Usicamm que, según él, tanto daño ha causado al magisterio. Rechazó el esquema por considerarlo burocrático, inequitativo y ajeno al verdadero mérito docente. La exigencia: “¡Fuera Usicamm!” (Boletín 46-2025).
Pero al día siguiente, en un manifiesto, colmó a la Presidenta de elogios y con un lenguaje zalamero apuntó que su gobierno defiende y fortalece con dignidad la soberanía de nuestro país, lidera un movimiento de profunda vocación democrática y humanista. Y porque “compartimos y luchamos con usted por una nación con justicia social, seguridad, democracia, legalidad, libertades, igualdad y prosperidad compartida… a lo largo y ancho del país, la Cuarta Transformación tiene profundas raíces en el pueblo de México”. Remató: “¡Felicidades, doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México! Desde el campo educativo, social y sindical, el SNTE seguirá respaldando con toda firmeza su proyecto y liderazgo. Que los próximos años sean de grandes logros por el bien de México. ¡Vamos muy bien y vamos a ir mejor!” (desplegado del SNTE, 1 de octubre).
Mario Delgado Carrillo, en su comparecencia en la Cámara de Diputados por la glosa del Primer Informe de Gobierno, mencionó que las evaluaciones que interesan a la Nueva Escuela Mexicana tienen que ver con el aprovechamiento individual de cada estudiante, por lo que, en muchas escuelas del país, se realizan ejercicios integradores de aprendizaje. ¿Será cierto que en muchas escuelas? ¿Hay un seguimiento de esos ejercicios? O tal vez, ¿sólo es retórica para los convencidos?
Ostentó argumentos contrarios en una sola oración, según la nota de El Universal (3 de octubre): “Estamos en PISA y tendremos ahí resultados de esas pruebas estandarizadas, [pero] hay que tomar con reserva los resultados que nos da y las comparaciones que se hacen. Pero estas pruebas son ajenas al modelo educativo; sin embargo, estamos participando”. Agregó que “hay que preguntarnos para qué queremos la evaluación... para compararnos internacionalmente con pruebas estandarizadas no nos sirve de nada. Una prueba estandarizada no retoma los distintos contextos y situaciones que vive un estudiante”. ¿A poco la evaluación formativa que promueve la SEP sí lo hace, cuando los maestros ni siquiera pueden poner calificaciones?
De acuerdo, no es esquizofrenia, pero los mensajes son incoherentes y contradictorios, más dirigidos a clientelas políticas (fieles) que a la ciudadanía. PISA dirá lo que ya sabemos: la educación de niños y jóvenes mexicanos anda mal, muy mal.
