La política educativa en 2026

Las facciones del SNTE alistan sus estrategias para colonizar más espacios de la administración educativa. La facción mayoritaria no se aparta de su demanda de finiquitar a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y controlar, ya sin impedimento normativo, la carrera profesional de los docentes.

No son pronósticos; son conjeturas basadas en la política educativa inaugurada por la Cuatroté.

El primer punto que destaca es la contienda por el conocimiento oficial que forzó a la presidenta Claudia Sheinbaum a tomar posición en la mañanera del 29 de diciembre. Además, en la conferencia del 3 de enero recordó su participación en el movimiento de la UNAM en 1986. En ambas reiteró, como casi siempre que habla del sistema escolar, que la educación es un derecho, no una mercancía. También defendió a Mario Delgado, secretario de Educación Pública, de las críticas que le hizo Marx Arriaga, por, según él, querer privatizar la educación. La Presidenta no descalificó a Arriaga, pero tampoco suscribió sus expresiones sobre la “cloaca” en la SEP.

Tal vez la educación nacional tenga a Marx Arriaga para rato; la Presidenta evocó el legado de Andrés Manuel López Obrador, de que sólo el pueblo es el portador de la ideología de la Cuatroté. Y parece que Arriaga interpreta el deseo del pueblo. La Presidenta expresó que en la política educativa hay debate interno, pero que la SEP tiene que cumplir su función, que es el derecho a la educación. Afirmó que Mario Delgado está haciendo muy buen trabajo. Formuló que “hay quienes no están de acuerdo (Arriaga en primer lugar), pero todos tenemos que trabajar en equipo”. A la pregunta expresa de si removería al funcionario, su respuesta fue: “Ya dependerá de él”. Remató: “El pueblo está contento con el desempeño de la SEP”.

El conflicto en la Universidad Pedagógica Nacional, que paralizó a la institución en la Ciudad de México desde octubre, toma nuevo derrotero. Los huelguistas entregaron las instalaciones, acordaron regresar a clases hoy y “reponer” el tiempo que se perdió. El gobierno les resolvió algunos puntos, pero no cedió en el principal: separar del cargo a la rectora, Rosa María Torres. La remoción de la rectora fue el motivo principal del prolongado paro. Pero el subsecretario de Educación Superior insistió en que debe permanecer; es una funcionaria leal al gobierno, aunque provoque enfrentamientos frecuentes con los estudiantes.

Las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación alistan sus estrategias para colonizar más espacios de la administración educativa. La facción mayoritaria, que encabeza desde hace casi ocho años Alfonso Cepeda Salas, está preparada para “apoyar la política educativa patriótica de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”. No obstante, no se aparta de su demanda de finiquitar a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y controlar, ya sin impedimento normativo, la carrera profesional de los docentes. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es franca y enseñó las garras. Sus líderes critican con acidez el financiamiento incongruente para la mejora “real” en el modelo curricular y, al igual que la otra facción, la ausencia de cambios de fondo en la Usicamm.

Sin vociferar, hay descontento creciente en las universidades públicas estatales y en el Tecnológico de México por las bajas en el presupuesto.

Las organizaciones de la sociedad civil documentarán fallas y pérdidas en el sistema educativo nacional.

En resumen, para la presidenta Claudia Sheinbaum la gente está contenta con la política educativa de la Cuatroté, aunque los reclamos por el pobre financiamiento (excepto para becas y transferencias a padres de familia), la violencia, el crecimiento del abandono escolar y la falta de inscripción de miles de niños plagan las páginas de los diarios.

La permanencia de Rosa María Torres al frente de la UPN corrobora que la Cuatroté protege a los suyos. Los estudiantes seguirán disgustados, pero quizá sin consecuencias.

Los líderes de la CNTE pronostican un año activo, es decir, huelgas, tomas de casetas de peaje y edificios públicos. Este año tendrán como blanco la amenaza de boicotear el Mundial de Futbol, aunque tal vez no lo hagan si el gobierno dobla las manos. En cualquier caso, la educación y los alumnos serán los perdedores.

A pesar de los anuncios de la SEP de más aulas y nuevos programas, persiste el descontento —aunque soterrado— con la política educativa de la Cuatroté.

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