PISA en la repisa
Mario Delgado, secretario de Educación Pública, no ha declarado nada con respecto a PISA, pero trascendió que, en los cuchicheos entre altos funcionarios de la burocracia oficial y diputados de la Comisión de Educación, muchos abogan —o hacen votos— para que el gobierno no dé su aprobación final de aplicar PISA
No es que tenga atributos extraordinarios ni que pueda inducir milagros, pero tengo la impresión de que alguien le reza al santo o santa de su devoción para que el año que viene no se aplique el examen del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes o PISA por Programme for International Student Assessment.
Nuestra compañera Laura Toribio entrevistó a Teresa Gutiérrez, de Mexicanos Primero, quien patentiza que el gobierno de López Obrador eliminó todo tipo de evaluación en la educación cuando decidió finiquitar el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (Excélsior, 21/X/24). En su lugar impulsó la evaluación formativa, vía la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, la sucesora del INEE, también ya a punto de desaparecer, al igual que el Inai. La transparencia estorba a los gobiernos autoritarios, documentan los autores de The Ideational Approach to Populism (El enfoque ideológico del populismo).
Cierto, hubo muchas protestas de maestros, en especial de militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, por la “evaluación punitiva” a la que no estaban acostumbrados. A la mayoría de los docentes les molestó que el gobierno de Enrique Peña Nieto tasara sus capacidades y los sujetara a exámenes periódicos, que incluían sanciones a quienes se desempeñaran por debajo de cierto estándar. Pero el ataque ideológico de la Cuatroté contra la evaluación educativa en general fue de frente y hasta el tope.
Junto con el INEE se fueron a la papelera las pruebas del Plan Nacional de Evaluación de los aprendizajes (Planea), que sustituyó a los pioneros Exámenes Nacionales del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) y los Exámenes de la Calidad y el Logro Educativo (Excale). En su lugar, la Mejoredu ejecutó la Evaluación Diagnóstica de los Aprendizajes de las Alumnas y los Alumnos de Educación Básica, con resultados pobres y hasta repudio por parte de Marx Arriaga, quien recomendó al magisterio que no las utilizara.
México también dejó de participar en el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) organizado por la CEPAL y, desde el gobierno de Zedillo, México se retiró del Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencia (TIMSS). Ya nada más queda PISA… y quién sabe si se aplicará.
PISA recibe muchas críticas alrededor del mundo por sus sesgos, su diseño y porque estratifica a las naciones; incluso agravia algunas en la medida en que se consideran perdedores (como México). Empero, según el discurso de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el propósito de PISA y otros instrumentos, como la Encuesta Internacional de Enseñanza y Aprendizaje (TALIS), es estandarizar los esfuerzos de educación y apuntar hacia áreas deseables para un crecimiento sostenido, apoyo a la economía de mercado y promoción de la democracia.
Durante el gobierno de AMLO, maestros de la CNTE, militantes de Morena e integrantes del funcionariado de la Secretaría de Educación Pública se manifestaron en contra de PISA, demandaron que México se excluyera. La asociación civil Educación con Rumbo interpuso amparos porque la SEP no daba luz sobre su aplicación y no la dio (a pesar de fallos judiciales) hasta la última semana del sexenio. A regañadientes dijo que sí.
Esta semana, el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior aplica la prueba piloto. Pero la decisión de llevar PISA 2025 a buen puerto es facultad de la SEP y lo tiene que resolver antes del último día de noviembre. Me comentó Antonio Ávila Díaz, director general del Ceneval.
Mario Delgado, secretario de Educación Pública, no ha declarado nada con respecto a PISA, pero trascendió que, en los cuchicheos entre altos funcionarios de la burocracia oficial y diputados de la Comisión de Educación, muchos abogan —o hacen votos— para que el gobierno no dé su aprobación final de aplicar PISA.
- RETAZOS
¡Qué bien que el gobierno impida la venta de comida chatarra en las escuelas! También veta fritangas. Pero la obesidad infantil no se resolverá sólo con prohibiciones. Además, surgirán dificultades para vender productos naturales, sobre todo en las escuelas de pobres.
