Nuevo señorío
El proyecto para el sector educativo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende una mudanza rotunda en el conocimiento oficial. El propósito se manifiesta en el nuevo plan de estudio y las propuestas de nuevos textos. Incluye elementos de la tradición docente, elogia a los maestros, incluso incorpora ideas y propone procedimientos en boga en el ambiente internacional, como el método de solución de problemas y el STEAM.
De acuerdo con Michael Apple, en Educación y poder, el conocimiento oficial es un instrumento de los grupos dominantes en cada sociedad para mantener la hegemonía cultural. No obstante, para que la mayoría acepte al conocimiento oficial, los partidos en el poder incorporan ideas y sentimientos de grupos subordinados para que acepten —incluso vean como suya, la política educativa.
Según Guorui Fan y Thomas S. Popkewitz, en su Handbook of Education Policy Studies: Values, Governance, Globalization, and Methodology, la política educativa no es una realidad estática, sino un proceso de desarrollo organizado y dinámico que emerge, subsiste y se ajusta en las actividades escolares. Para que el conocimiento oficial sea hegemónico, educandos, docentes y segmentos de las diferentes clases sociales deben asimilarlo como parte del sentido común. Además, debe apelar a la unidad (nación), la cohesión social y fomentar el entendimiento conforme a un ideal íntegro que incluya a la mayoría. La política educativa, por naturaleza, es de largo plazo.
El proyecto para el sector educativo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende una mudanza rotunda en el conocimiento oficial. El propósito se manifiesta en el nuevo plan de estudio y las propuestas de nuevos textos. Incluye elementos de la tradición docente, elogia a los maestros, incluso incorpora ideas y propone procedimientos en boga en el ambiente internacional, como el método de solución de problemas y el STEAM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) que promueve la OCDE, aunque en otras partes los critique, por ser neoliberales.
No obstante, con todo y que cita a Vasconcelos y Torres Bodet y la noción de patria, lo que predomina en la propuesta son ideas desconocidas para la mayoría. No apela al patriotismo, al contrario, lo desprecia por ser parte de la ideología que elevó al mestizo por encima de las culturas de los pueblos originarios y afromexicanos. No promueve la unidad cultural de la nación sino su fragmentación, al enfocar los esfuerzos al poner el centro de la causa de la educación en la comunidad.
Si bien ciertas ideas que provienen de las epistemologías del sur son útiles para construir nuevos conocimientos, su grado de abstracción las coloca por encima del entendimiento del docente promedio, no se diga del alumno. Bien que busque que los estudiantes adquieran un conocimiento crítico, no es una idea novedosa, pero dudo que comprendan —al menos como se les presenta en Un libro sin recetas para la maestra y el maestro— términos como decolonización, subalternidades y demodiversa.
En ese libro —que no tiene recetas, sólo recomendaciones, sugerencias y tareas— define la concepción curricular. Afirma que está “sustentada en los pensamientos e ideales de libertad, justicia, igualdad, fraternidad, felicidad, unidad, originalidad y emancipación” (p. 6). Pero en las sugerencias contradice esos ideales. Indica a los docentes que se pregunten: ¿Reconoces la diferencia entre subalternidades y hegemonías, entre dominados y dominantes, entre oprimidos y opresores? La igualdad, la fraternidad y la unidad quedan en entredicho. Más todavía cuando apela a la lucha de clases: ¿Reconoces que es posible una sociedad alternativa y que ésta puede conseguirse a partir de la lucha contra los oponentes de clase?
El propósito de la política educativa de la Cuarta Transformación es alterar el conocimiento oficial en el señorío de la comunidad. No tendrá tiempo de convertirse en parte del sentido común, ni alterar la estructura profunda de la educación mexicana. No será hegemónico.
RETAZOS
Mi amiga y colega Yolanda Corona Caraveo perdió su batalla de años contra el cáncer. Hizo mucho por la niñez mexicana y de otras latitudes. Descanse en paz. Un abrazo para Carlos y Sofía.
