Un abrazo solidario y bienaventuranza para Ciro Gómez Leyva.
Si el optimismo gubernamental dispusiera de asideros en la hacienda pública, tendría ciertas bases para llevar a puerto sus iniciativas. Empero, la proclama de la austeridad republicana quiebra proyectos y deja las consignas de la secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez Amaya, en testimonio de buenos deseos.
La secretaria Ramírez Amaya inauguró este 15 de diciembre —a puerta cerrada— la LVI Reunión Nacional Plenaria Ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, la Conaedu. Expresó palabras que endulzan los oídos de creyentes de la cuarta transformación y convocó a las autoridades de los estados a lograr la transformación de la educación y del país. Para ello, es fundamental el trabajo en equipo, dijo.
“Afirmó que quienes integran el Conaedu coinciden en que la educación es la vía para conformar una sociedad más libre, más justa, más humana y sin exclusión; cercana a las familias y a las comunidades de las entidades del país” (Boletín SEP, 298). También habló de una educación de excelencia, con equidad y pertinencia como soporte para recuperar aprendizajes y alcanzar el derecho humano a la educación.
Sin embargo, no dijo con qué recursos financieros contarán los estados para escoltar a la SEP en su proyecto. Sospecho que las autoridades estatales aplaudieron las palabras, pero sin mucha convicción. Éstas tienen que dar la cara frente a protestas de docentes por falta o retraso en los pagos y reclamos de maestros y padres de familia por fallas en la infraestructura escolar.
No obstante, el optimismo declarativo no encoge. Unos días antes, la SEP lanzó las guías de los Talleres Intensivos de Formación Contínua para Docentes, Supervisores y Directores, que se llevarán a cabo del 2 al 6 de enero de 2023. El objetivo es poner en marcha el proceso del codiseño del nuevo plan de estudio y marco curricular del proyecto de la 4T.
La SEP expone que deberá hacerse con base en la problematización, reflexión y diálogo acerca de los componentes sintéticos donde se priorice el trabajo colaborativo, autónomo, horizontal y colegiado. Pero no arriesga a expresar de dónde saldrán los fondos para tal capacitación ni hasta dónde alcanzarán.
Es, como expresó Mexicanos Primero, que los maestros tendrán que capacitarse por sí mismos. El presupuesto para ese fin en el Presupuesto de Egresos de la Federación es de 85 pesos per cápita, que expía cuando se compara con el presupuesto de 2016, por ejemplo, que fue de más de mil 600 pesos para la capacitación de cada maestro.
Según el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa, los edificios y equipamiento de las escuelas públicas del país presentan un grave rezago, que se agudiza por falta de mantenimiento, son vulnerables. Tampoco hay fondos para ellas.
Ergo, la pobreza franciscana no responde a la narrativa contenta ni a las expectativas alegres de la SEP. Sin dinero para solventar promesas todo quedará en palabrería, pienso.
