Luis Echeverría y la reforma educativa

Para impulsar la educación rural, la SEP fundó más de 600 escuelas secundarias agropecuarias, seis centros de estudios tecnológicos agropecuarios y 17 institutos tecnológicos agropecuarios. Además, 28 escuelas tecnológicas pesqueras, seis centros de estudios tecnológicos del mar en bachillerato y tres institutos de ciencias y tecnologías del mar

Todos los presidentes de México causan polémica y la visión final sobre su desempeño lo fija la historia. La nota de Excélsior (10/07/22) dice que el expresidente Luis Echeverría Álvarez (LEA) fue protagonista de episodios negros, como la masacre de Tlatelolco, el Halconazo y la guerra sucia.

Esa perspectiva oscurece el otro plato de la balanza, su obra en la educación. Pecaré de incorrección política porque en lugar de insistir en los puntos negros, resumiré logros de su política educativa.

Cuando era presidente, Luis Echeverría se acercó a los estudiantes que se habían rebelado contra el régimen. Con el fin de encauzar las demandas de las clases medias y de otros segmentos populares, desde el 1 de diciembre de 1970, anunció cambios en la educación.

Instituyó la Comisión Coordinadora de la Reforma Educativa que convocó a maestros, académicos e intelectuales, en 1971. Las consideraciones de la consulta se compilaron en seis volúmenes, cuyas sugerencias implicaron la puesta al día de la educación primaria.

Se resumieron en cuatro áreas: 1) elaborar un nuevo plan de estudios y programas de aprendizaje acordes con la realidad social e intereses de los educandos; 2) aplicar una metodología pedagógica que se aparte del verbalismo; 3) diseñar nuevos libros de texto con contenidos que faciliten la enseñanza y transmitan el pensamiento científico contemporáneo, y, 4) revisar la formación de los profesores y promover su actualización científica y pedagógica.

Promovió reformas legales y promulgó la Ley Federal de Educación, en 1974; además, fundó el Departamento de Estudios Educativos dentro del Cinvestav para elaborar los libros de texto.

Con el propósito de atender a poblaciones dispersas y marginadas, LEA decretó la creación de Consejo Nacional de Fomento Educativo. También ordenó la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) e impulsó la expansión de la educación tecnológica; de 289 instituciones en 1970, creció a mil 301 en 1976, en cuatro áreas: industrial, comercial, agropecuaria y pesquera.

La matrícula se triplicó en cinco años.

Para impulsar la educación rural, la SEP fundó más de 600 escuelas secundarias agropecuarias, seis centros de estudios tecnológicos agropecuarios y 17 institutos tecnológicos agropecuarios. Además, 28 escuelas tecnológicas pesqueras, seis centros de estudios tecnológicos del mar en bachillerato y tres institutos de ciencias y tecnologías del mar. Instituyó el Colegio de Bachilleres en 1973.

Echeverría apoyó la creación de las universidades autónomas de Ciudad Juárez, de Chiapas, de Baja California Sur, la Universidad Agraria Antonio Narro y elevó la Escuela Nacional de Agronomía a Universidad Autónoma de Chapingo. Aceptó que los institutos civiles de Aguascalientes y de Tlaxcala se transformaran en universidades. Fortaleció a las universidades públicas estatales como nunca; les descongeló el subsidio que en el gobierno de Díaz Ordaz sólo había crecido en 1%; en el de Echeverría creció 15 veces.

Además, impulsó la creación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, la Universidad del Ejército y la Fuerza Aérea, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Instituto Nacional de Astrofísica y Electrónica, y apoyó a los rectores de la UNAM, Pablo González Casanova para la creación del Colegio de Ciencias y Humanidades, y el Sistema de Universidad Abierta, y a Guillermo Soberón Acevedo para la fundación de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales en diferentes planteles. En 1974 nació la Universidad Autónoma Metropolitana.

La mayor parte de los juicios sobre Luis Echeverría ponen énfasis en el trozo negro de su gobierno, mientras sus simpatizantes hacen una defensa tibia. Quizás el plazo largo rinda una visión más equilibrada de la obra de Luis Echeverría.

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