Libros de texto y jueces
La moneda está en el aire, es casi seguro que persistirá la querella por los textos.
El Poder Judicial entró al arbitraje en la contienda por la nueva generación de libros de texto gratuitos. Y, como todo árbitro, está sujeto a presiones, más en tiempos de la Cuarta Transformación. El debate trascendió de la plaza pública a los tribunales con advertencias de riesgo para la educación nacional.
Itinerario. Paso uno. La Unión Nacional de Padres de Familia interpuso un amparo contra la Secretaría de Educación Pública por no apegarse al procedimiento previsto en la Ley General de Educación que ordena consultar a autoridades estatales y actores sociales que participan en la educación. Además, por mantener en secreto el contenido de los textos.
Paso 2. El 19 de mayo Yadira Medina Alcántara, jueza tercera de distrito en materia administrativa, concedió a la UNPF la suspensión provisional y ordenó a la SEP detener la impresión de los libros de texto por no ser adecuados a planes y programas (que se desconocen). La Secretaría objetó el amparo.
Paso 3. El 24 de mayo el Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa eliminó la suspensión provisional, concedió a la SEP autorización para imprimir los libros de texto sin recurrir a consultas y ordenó a la jueza Medina revisar su dictamen.
Paso 4. Al día siguiente, la jueza concedió la suspensión definitiva a la UNPF. Dictó que, si no se revisan los programas educativos ni se verifica el contenido de los libros “para garantizar el interés superior de la infancia… se suspenda la impresión y entrega de los libros de texto para el ciclo escolar 2023-2024, y se abstengan de continuar con su edición e impresión, hasta en tanto se haya observado el procedimiento respectivo previsto en la ley” (La Jornada, 26/V/2023).
La moneda está en el aire, es casi seguro que persistirá la querella por los textos. La SEP impugnará de nuevo el falló de la jueza y no frenará la edición de los libros. Tiene motivos políticos, ideológicos y prácticos. Pero las organizaciones civiles tampoco abandonarán la lucha contra la imposición.
Para la política de la 4T es fundamental no dar marcha atrás. El presidente López Obrador lanzó desde abril de 2021 la consigna de elaborar nuevos libros de texto para expulsar al neoliberalismo de las aulas y de la mente de los niños. Y, como se sabe, cuando el Presidente se empeña en un asunto, no hay quien lo frene.
En esos libros, más que en el currículo en general, se plasma la ideología del Presidente y sus seguidores. Es una ideología arbitraria (como decía Gramsci), porque no se fundamenta en convicciones de las masas ni es congruente con la historia de la educación en México.
La razón práctica, arguye la SEP, es que el gobierno invirtió tiempo y recursos; atajar la impresión significa perder cientos de millones de pesos.
Por ello tratará de hacer a un lado a los jueces, ya sea con recursos legales o con amagos mañaneros. Pero tanto la UNPF como otras organizaciones de la sociedad civil, seguirán en la palestra. Para éstas, la ley es la ley.
