Las tareas y los años
Brotan reminiscencias de todas partes, sin concierto; predomina la memoria de tiempos placenteros, de sonrisas y fiestas, de palabras amorosas y abrazos a mis seres queridos y a amigos entrañables. Pero también evoco sombras y rencores (no muchos) y eventos que lastimaron mi ego. ¿La razón? Se avecina una nueva etapa en mi vida. Soy profesor de educación y comunicación en mi Casa abierta al tiempo, la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. A partir del 6 de este mes estoy de sabático
Aunque, en los diccionarios, nostalgia y melancolía aparecen como sinónimos, pienso que su significado es distinto. El primero implica añoranza, recuerdos gratos, un pensamiento positivo. El segundo implica tristeza y desidia, a veces aburrimiento y cierto decaimiento moral. Tanto la nostalgia como la melancolía compilan mementos inconexos que le juegan bromas a la mente en el tiempo presente.
En estos días me encuentro en ese estado de ánimo, brotan reminiscencias de todas partes, sin concierto; predomina la memoria de tiempos placenteros, de sonrisas y fiestas, de palabras amorosas y abrazos a mis seres queridos y a amigos entrañables. Pero también evoco sombras y rencores (no muchos) y eventos que lastimaron mi ego. ¿La razón? Se avecina una nueva etapa en mi vida.
Soy profesor de educación y comunicación en mi Casa abierta al tiempo, la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. A partir del 6 de este mes estoy de sabático. Si las cosas funcionan bien, será un periodo productivo y de exploración de nuevos senderos. La melancolía sugiere que no hay nada seguro en esta vida, pero la ilusión suscita que los proyectos se cumplan, aunque sea en parte.
Las autoridades de la Universidad Juárez del estado de Durango me invitaron a ser investigador huésped y a apoyar al alumnado de un programa de doctorado en educación que comenzó hace poco; será durante el primer semestre de 2024. No tengo muy claro qué tareas desempeñaré ni conozco el ambiente. No estoy seguro de ser bienvenido; la oferta fue a iniciativa del rector, no de los profesores ni de los estudiantes. Con todo y que me gradué de licenciatura en la UJED hace más de 50 años, su vida actual me es ajena.
El segundo semestre seré profesor visitante en el Centro de Educación Comparada de la Universidad Diego Portales, de Santiago de Chile. Todavía no hay nada formal, los trámites administrativos corren, pero la decana de la Facultad de Educación, Paula Louzano, y mis colegas del CEM, José Weinstein Cayuela y Gonzalo Muñoz Stuardo, me aseguran que la propuesta es firme. Allí mis tareas serán precisas, incluso ya tengo la encomienda de escribir un capítulo para un libro.
De nuevo, si las cosas marchan como se espera, participaré en dos conferencias internacionales. Una de la Comparative and International Education Society, en marzo en Miami, la otra será sobre educación y bienestar en Japón y en México, en la Universidad de Hiroshima, en junio.
La tarea principal que pienso emprender durante este periodo será escribir un libro sobre la reforma del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Nueva Escuela Mexicana y sus implicaciones presentes y para el futuro. Intentaré enfocarlo con serenidad, verle el lado bueno y hacer la crítica de los reveses que ya pululan en el sistema escolar de México.
El desafío que enfrento es confeccionar un aparato de análisis no trillado, pero que me permita construir un argumento razonable y acomodar las evidencias con lógica. Acarreo ideas producto de mis estudios y trabajos previos, mas haré lo posible por no reiterar conceptos con los que he trajinado en mis análisis de las reformas educativas mexicanas a partir de los 1990. Sin embargo, será imposible desprenderse de nociones con poder explicativo, como el de la colonización del gobierno de la educación básica por parte de los líderes del SNTE.
En fin, todavía no me voy a Durango y comienzo a sentir nostalgia por la UAM, espero que no me agarre la melancolía. Ya añoro a mis estudiantes, no comentaré con el lápiz rojo sus avances de investigación o tareas ni mantendré charlas con los colegas con quienes he compartido venturas y reveses a lo largo de tantos años. Voy a extrañar la tarea en el aula, los jardines y hasta las dificultades para encontrar estacionamiento.
