Ideas, ideales e ideología en educación comparada
Esta semana, alrededor de tres mil académicos y estudiantes de posgrado de más de 70 países, participamos en la conferencia anual de la CIES en Washington, D.C. El tema paraguas de este año fue Mejorar la educación para un mundo más equitativo. Un ideal.
Hay infinidad de acepciones de la palabra idea, va de un pensamiento u opinión a un significado central, o puede concebirse como el fin principal de una acción o situación particular. El ideal implica la conjunción de ideas que inducen a la acción, o como una reflexión elevada (utopía). Las definiciones de ideología van de la concepción marxista, una visión inversa de la realidad, a entenderla como la necesidad humana de buscar sentido a la vida y a la acción social, aunque no sea real, de acuerdo con Karl Mannheim.
Con estas tres palabras, la presidenta de la Comparative and International Education Society (Sociedad de Educación Comparada e Internacional), Supriya Baily, estructuró su discurso de cierre de gestión.
Esta semana, alrededor de tres mil académicos y estudiantes de posgrado de más de 70 países, participamos en la conferencia anual de la CIES en Washington, D.C. El tema paraguas de este año fue Mejorar la educación para un mundo más equitativo. Un ideal.
Vinimos a encontrarnos con nuestros mentores, colegas y exalumnos, a experimentar un sentido de comunidad y dar a conocer nuestros proyectos y resultados de investigación, pero, más que nada, a exponer y debatir ideas, que se cubren de ideales e ideología.
El título de la conferencia implica un ideal, pero no es igual para todo mundo. El concepto de equidad no supone lo mismo para los integrantes del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, por ejemplo, que para la Unesco o académicos que tienen perspectivas diferentes y hasta contrarias a las de las instituciones intergubernamentales. Es más, que son sus críticos severos. Y aquí estamos todos, a veces con debates intensos en las sesiones de trabajo, para luego charlar como amigos en los pasillos o en el café.
Es imposible participar en todas las mesas que a uno le gustaría. Muchas cumplirían mis expectativas y las conversaciones me apoyarían a ampliar mis conocimientos y tal vez a enriquecer mi visión del mundo. También a ratificar aspectos de mi postura o a sembrar dudas. Siempre que vengo a estas conferencias, termino con más preguntas y vacilaciones que certezas.
Por ejemplo, las conclusiones de un estudio de Martin Carnoy (mi mentor) sobre las reformas y evaluación de los aprendizajes de los estudiantes de educación básica en Brasil, son alarmantes. Sí, hubo progreso en el desempeño en casi todas las escuelas de dos estados y varios distritos, pero la brecha entre las clases sociales no disminuyó, incluso, se amplió en los grados superiores. Avance en la instrucción y mejora del trabajo de los docentes, sí. Pero no equidad.
Mi colega de la Universidad Autónoma de Baja California, Israel Moreno Salto, comentó su libro de próxima aparición A Cacophony of Large-Scale Assessment Programs In Education, que editorial Brill publicará este año. Adelantó parte de sus conclusiones:
“A pesar del solapamiento de pruebas, tiempo, esfuerzo y recursos económicos invertidos en estos ‘conjuntos de evaluaciones’, aún queda mucho por aprender sobre sus orígenes, desarrollo, tensiones, fricciones, resultados y retos. Este libro profundiza en estas cuestiones desde una óptica crítica y ofrece un caso concreto (el de México) en el que los lectores pueden situar sus propias circunstancias. En otras palabras, sirve como caja de herramientas de pensamiento con base empírica para que los lectores problematicen los retos emergentes, actuales o futuros relacionados con sus entornos de evaluación a gran escala”.
Susan Robertson, quien ejerce un caudillaje cultural impresionante, es la presidenta electa. El tema que escogió para la conferencia de 2024: “El poder de la protesta” es una invitación más al debate de ideas e ideales y choque de ideologías.
