El discurso de Supriya
Educar significa capacitar la mente para descubrir esa verdad última que nos emancipa de la esclavitud del polvo y nos da riqueza.
Antes de entregar el símbolo del liderazgo en nuestra Comparative and International Education Society el o la presidente saliente ofrece un discurso que implica su trabajo, historia de vida y concepción del mundo; no es un informe de labores, es un producto del intelecto. El miércoles 22 de febrero cerramos la conferencia anual en Washington, DC. Le tocó el turno a Supriya Baily.
Nos entregó una pieza de alto valor conceptual, con palabras bellas, referencias a su origen (India) y ancestros, pero con referencia al mundo y sus contradicciones. Su interés principal es la educación de los jóvenes y su ideal es vislumbrar lo que la educación comparada puede hacer para mejorar sus vidas.
Supriya tituló su discurso de cierre como Recuperando el idealismo en un paisaje hiper-político global: El poder de lo comparativo. Como mencioné en mi artículo anterior, Baily usó tres conceptos para iluminar su viaje conceptual, ideas, ideales e ideología.
Tras las definiciones planteó que su ideal se deriva de educadores humanistas de grueso calibre: Confucio, Platón, Al-Ghazali, Dewey y Freire. Mas su fuente primordial de inspiración es el poeta y educador indio, Rabindranath Tagore, de quien citó frases hermosas, que sintetizan su ideal. Traduzco literal una cita:
Educar significa capacitar la mente para descubrir esa verdad última que nos emancipa de la esclavitud del polvo y nos da riqueza, no de cosas sino de luz interior, no de poder sino de amor. Es un proceso de iluminación. Es una riqueza divina. Ayuda a realizar la verdad.
El pensamiento de Supriya, sin embargo, no es utópico, no es estático. Tras destacar las broncas de la hiperpolitización mundial y el retorno del nacionalismo, apunta las posibilidades de cambio y el poder de la educación comparada.
No obstante, la variación requiere de agentes que la conduzca y se pregunta: ¿quién tiene el poder de canalizar esa agencia? Y su ideal choca con la ideología nacionalista. Ofrece una imagen del nacionalismo en su país, pero bien pudiera aplicarse casi textual a México. Una cita más: “Estado de ánimo resultante del entorno social y la educación... un movimiento... creado por la propaganda basada en la tergiversación intencionada de los hechos”.
El discurso de cierre de nuestros líderes en CIES —casi por obligación, pero más por convencimiento— incluye notas sobre nuestra materia principal para la investigación y la docencia: la educación comparada. Unos inspiran otros informan y casi siempre tienen un enfoque crítico. Supriya ofreció perspectivas y asumió una postura.
Su crítica al nacionalismo y dogmas del capitalismo se sintetiza al definir los propósitos centrales de sus sistemas escolares: instruir a la gente para que obedezca, sea conformista (no aspiracionista) y consuma.
En resumen, una proclama memorable por sus conceptos, su mensaje y su lenguaje pulcro. Además, se apoya en uno de mis caudillos culturales favoritos, Isaiah Berlin. Me fascinó el discurso de Supriya.
