Educación en la mañanera
Sí, el titular de la Unidad de Administración y Finanzas, Óscar Flores Jiménez, ratificó que se han basificado a 950 mil docentes interinos, pero también dijo quelos recursos se manejan con claridad y transparencia.Asunto que es difícil de comprobar, en especial en el programa estelar, La Escuela es Nuestra, del que no hay informes de cómo se gastan los miles de millones de pesos.
Pues sí, el alto funcionariado de la Secretaría de Educación Pública les puso bastante crema a sus tacos. En la mañanera del 1 de febrero, la plana mayor de la SEP fue a presumir los grandes avances de la educación humanista que promueve la Cuatroté. Fue un parte de las hazañas en el sistema escolar en lo que va del sexenio y (but of course) del contraste con el periodo neoliberal. Fue una mezcla de entusiasmo informativo con consignas comunitarias. Brillaron los datos apantalladores: “Con la entrega de la beca universal a los estudiantes de bachillerato se redujo el abandono escolar; 89 de cada 100 estudiantes continuaron estudios superiores… Se han invertido 80 mil millones de pesos en beneficio de mejores condiciones salariales para el magisterio… se entregaron becas a 22 millones de estudiantes en las 32 entidades federativas". Sin embargo, nadie habló de los problemas por los que atraviesa el sector.
Sí, el titular de la Unidad de Administración y Finanzas, Óscar Flores Jiménez, ratificó que se han basificado a 950 mil docentes interinos, pero también dijo que los recursos se manejan con claridad y transparencia. Asunto que es difícil de comprobar, en especial en el programa estelar, La Escuela es Nuestra, del que no hay informes de cómo se gastan los miles de millones de pesos ni hay sujetos responsables de rendir cuentas. El dinero se destina a los padres de familia, lo cual puede ser muy comunitario y humanista (del humanismo mexicano), pero es un hoyo negro.
El boletín 24 de la SEP resume las intervenciones de sus dirigentes más conspicuos frente al presidente Andrés Manuel López Obrador; es un documento sintético que ofrece un testimonio de cómo se ven a sí mismos, no tanto de cómo va la educación. No se habla de pérdida o recuperación de aprendizajes, tampoco apareció la figura de la Nueva Escuela Mexicana, tan mencionada en el decreto del nuevo plan de estudios del 19 de agosto de 2022, ni alguien se atrevió a confirmar que ya ningún docente gana menos de 16 mil pesos al mes, promesa del Presidente. Aunque sí le echaron flores al magisterio y reconocieron su profesionalismo. La dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación acusó recibo y Alfonso Cepeda Salas manifestó su apoyo a las iniciativas de reforma constitucional del Presidente. Y no se aguantó: “La Cuarta Transformación avanza, sentando las bases para un futuro con progreso, prosperidad, certidumbre, estabilidad y, muy particularmente, con justicia para las y los trabajadores de la educación (SNTE, Manifiesto al pueblo de México, 4 de febrero)”.
El director general de Materiales Educativos, Marx Arriaga Navarro, no se midió. Cito: “Afirmo que con la nueva familia de LTG (libros de texto gratuitos) se protege la autonomía magisterial, y son resultado de humanizar las políticas públicas y del acto revolucionario de confiar en el pueblo”. ¿Acaso los libros de texto anteriores eran inhumanos y desconfiaban del pueblo?
Si bien la intención manifiesta de la SEP con el nuevo plan de estudios y libros de texto era sacar la relación de enseñanza y aprendizaje del salón de clases y trasladarlo a la comunidad, nada más no se pudo. Ni los maestros ni los padres de familia desbordaron entusiasmo, tal vez lo contrario, desconfianza. Por ello, la secretaria Leticia Ramírez Amaya convocó en la ceremonia mañanera a la Jornada Nacional de la Escuela a la Comunidad, para el sábado 17 de febrero.
No obstante, esa llamada está lejos de los arrebatos comunitarios de los documentos de 2022; el propósito de esa jornada es loable, pienso: “El objetivo de afianzar la vinculación entre la comunidad y las escuelas para que, juntos, logremos que el uso de las drogas no se generalice en las escuelas ni en la sociedad mexicana”. Pero sin politización, “la acción incluye actividades culturales, artísticas y, sobre todo, deportivas para combatir el uso de las drogas”.
Qué bien que la política educativa llegó a la mañanera y que no nada más se hablara de becas y basificación de maestros. Pero sospecho que esa revista tuvo más ánimo de propaganda electoral que de informar del estado de la educación nacional. ¡Mucha crema para tan pocos tacos!
