Educación, dinero y desarreglo

El “error” del 3.5% para la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, mi Casa Abierta al Tiempo, y demás universidades públicas, no fue traspié ni pecado de novatez, era parte del paquete. La disculpa de la Secretaría de Hacienda me hizo recordar una famosa falla mecanográfica...

“Con una mano atrás y otra adelante”, reza un refrán popular. Al parecer así dejó las finanzas públicas el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y, por lo expreso en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2025, al sector educativo le levantarán una mano. Con todo y las cifras apabullantes del PEF, la educación se verá castigada. Si bien el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que para 2025 el presupuesto para el sector educativo tendrá un incremento de más de 3.6% a nivel nacional, si uno revisa los renglones del Ramo 11 en ese presupuesto, el programa de Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez recibirá casi 38,544 mil millones de pesos. El nuevo programa de Becas Rita Cetina, que amadrina la presidenta Claudia Sheinbaum, se llevará más de 870 mil millones, en su primera edición. Y el de Jóvenes Escribiendo el Futuro, más de 5,760 millones. En conjunto, esos tres programas se llevan más del 45% del gasto en educación, la tajada del león. Ya el conjunto del gasto presupuestado para educación será de 450,888 millones de pesos, contra 457,683 millones de 2024, 1.5% menos.

El “error” del 3.5% para la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, mi Casa Abierta al Tiempo, y demás universidades públicas, no fue traspié ni pecado de novatez, era parte del paquete. La disculpa de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público me hizo recordar una famosa falla mecanográfica. En la presentación de la iniciativa de reformas a los artículos 3, 31 y 73, que envió AMLO a la Cámara de Diputados el 12 de diciembre de 2018, eliminaba la fracción que consagra la autonomía universitaria. La Secretaría de Educación Pública argumentó que había sido un error taquigráfico. El del 3.5% es un error “lamentable”, según la Secretaría de Hacienda.

Hoy ando refranero. Recordé otro que dice que “donde se quita y no se pone, el montón se descompone”. La UNAM solicitó un presupuesto de 52,500 millones de pesos para 2025, dado que en los últimos seis años aumentó su matrícula en más de 24 mil estudiantes y su gasto, en términos reales, ha disminuido. Su presupuesto de 2024 fue de 50,418 millones. La SHCP programó entregarle 45,058 millones. Casi 15% menos. Ya corregido el error, tendrá 52,182 millones en 2025. Y si la UNAM se descompone, no se diga del resto de las universidades públicas. Pero si alguien está alegre, son los integrantes de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez. Recibirán un incremento de casi 85 por ciento.

Falta que salgan a la luz muchos detalles y las partes finas del PEF, el desglose detallado por programas. Este año se presupuestaron poco más de 80 pesos per cápita de educación básica para actualización y capacitación docente. Este asunto no sólo es un reclamo de los maestros, sino un componente fundamental para mejorar su desempeño. La esperada “Excelencia educativa” plasmada en la reforma de 2019 en el artículo 3 se descompone ante esa perspectiva.

Y un refrán más: “Amor con amor se paga, y lo demás, con dinero”. La refinería en Dos Bocas recibirá 136,349 millones de pesos y el Tren Maya otros 41,508. Más que la UAM, el IPN y El Colegio de México, y casi lo mismo que el conjunto de universidades públicas. Ya ni menciono los subsidios para Pemex, programas sociales, pensiones. El panorama es sombrío, más para los sectores de salud y educación.

El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo recibió una herencia envenenada. No sé cómo va a construir el segundo piso de la Cuatroté. No estamos —todavía— frente a una recesión, pero las presiones que vendrán del futuro gobierno de Donald Trump, antimexicano declarado, influirán en el desarreglo de las finanzas públicas.

Quise encontrarle el lado bueno al presupuesto, pero no se lo percibí. Tal vez no hice el esfuerzo suficiente, las cifras me abrumaron, los conceptos de finanzas me confundieron y los refranes, en lugar de aliviarme, llenaron mi espíritu de pesadumbre. Estoy pesimista, triste.

RETAZOS

El pacto fiscal federal es centralista a más no poder. Acaso la iniciativa de Jalisco sea el comienzo de un nuevo arreglo que incluya una reforma fiscal.

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