Debate deseducado

Como apuntaron mis colegas que ya escribieron sobre el asunto, habiendo tantas fallas en el sistema escolar y mucho por hacer, no hubo enjundia en las escasas propuestas ni tiempo (no fue culpa de quienes aspiran a la Presidencia) para criticar lo existente.

…no hablo de una elección donde compiten proyectos de gobierno, sino de un bazar donde se compran votos por dinero.

Héctor Aguilar Camín

En realidad, no esperaba mucho, pero tampoco esperaba tan poco. A pesar de su importancia presente y futura, la educación fue un asunto que para efectos prácticos quedó intocado en el primer debate por la Presidencia. El formato acartonado no ayudó y las preguntas con tantas palabras en lugar de esclarecer enturbiaron la interrogante, pero las candidatas y el candidato hicieron hasta lo imposible para no rebasar lo usual y lo intrascendente. Repitieron cosas que habían dicho, no hubo novedades. Aunque ciertos puntos críticos de Jorge Álvarez Máynez y Xóchitl Gálvez destacaron.

Lo esperado. Claudia Sheinbaum se dedicó a defender lo existente y echar la culpa al pasado: hoy todo está muy bien, millones de becas, libros de textos maravillosos y maestros felices. Las dos universidades que creó siendo jefa de Gobierno marchan de maravilla y por eso hará más. Si hay algo mal se debe a la herencia neoliberal. Xóchitl reiteró que de ganar la Presidencia regresará las Escuelas de Tiempo Completo y estancias infantiles. Insistió en que sí hará cambios en el currículo y mejorará la infraestructura para que los niños aprendan inteligencia artificial, inglés, además de las materias que sean útiles para el trabajo. Máynez, como gusta que le digan, parafraseó a Andrés Manuel López Obrador para darle sentido a su propuestas: “Por el bien de todos, primero las niñas y los niños”. Xóchitl y Máynez dijeron que trabajarán con los maestros, Gálvez fue la única que propuso más capacitación para ellos. Ambos porfiaron en que ofrecerán más y mejores becas que la Cuatroté. Máynez juzgó que los libros de texto deben servir para aprender y enseñar, no para adoctrinar.

Los maestros sí, el SNTE no. Ninguno de los rondadores a la silla del águila mencionó al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación —una ladilla corporativa—, aunque echaron loas a los maestros, como si todos fuesen buenos, cumplidos, conocedores y competentes. Casi como angelitos. Lo reitero. Ni todos son excelentes ni todos son incumplidos; hay de todo en ese universo gigantesco.

El formato. El debate fue aburrido. No tengo nada contra las diatribas en este tipo de discusiones, las descalificaciones de los adversarios y hasta los insultos sirven para mostrar su carácter y la habilidad para responder, pero el formato, los errores en la transmisión y la estrategia de la candidata oficial, complicaron que emergieran las propuestas.

No obstante, brotaron ciertos puntos. Por ejemplo, Sheinbaum hizo una defensa tibia —tal vez demasiado tenue— de la política educativa y los nuevos libros de texto de la Secretaría de Educación Pública. Xóchitl mostró su lado empresarial —que resulta flaco para un debate— al ofrecer recursos públicos a instituciones privadas e insistir en el enfoque tecnológico. Máynez se anotó un punto al sentar que “la educación pública debe servir para igualar oportunidades”.

Como apuntaron mis colegas que ya escribieron sobre el asunto, habiendo tantas fallas en el sistema escolar y mucho por hacer, no hubo enjundia en las escasas propuestas ni tiempo (no fue culpa de quienes aspiran a la Presidencia) para criticar lo existente.

No hay forma de medir quién ganó ni quién perdió en el debate, todo es subjetivo. Lo que sí se notó fue que, tanto ellas como él insistieron en las becas como resorte para resolver los problemas de la educación. No recuerdo que hayan usado la palabra inequidad (Máynez habló de desigualdad), ni de la injusticia que implica dar una beca para los vástagos de las clases medias pudientes igual que la de los niños de las comunidades pobres, de pueblos originarios o afromexicanos. Aquí cabe la idea que pedí prestada a Aguilar Camín. No buscan mejorar la educación, vamos, ni la condición social de los alumnos; persiguen comprar votos. La beca no es propuesta, es promesa. ¡Becas, sí, pero a quien la necesite! Las transferencias de recursos universales atentan contra la justicia social.

Fue un debate deseducado, no por las broncas, sino por la ausencia de la educación en esos discursos.

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