Constitución y educación

Los nuevos textos, ¿respetan el derecho de la gente?, ¿promueven el amor a la patria?

El debate sobre la nueva generación de libros de texto gratuitos se airea en la plaza pública. En buena medida está cargado de posiciones irreductibles entre los defensores y los opositores. En el lado de la Cuatroté se plantan el alto funcionariado de la Secretaría de Educación Pública y el liderazgo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. En el otro flanco, un variopinto de organizaciones sociales, en especial la Unión Nacional de Padres de Familia, académicos y grupos de maestros. En los territorios de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación hay vacilación, pero donde sus militantes son mayoría prefieren sus materiales propios.

Tengo acceso a varios de los libros. No los he leído, algunos aún no los abro. No hago juicios, no todavía. Pero concedo valor a críticas que hicieron colegas que le saben a la enseñanza de las matemáticas y a los filósofos que censuran que se eliminen materias clave. En los meses por venir me daré tiempo para leer los materiales, al menos los más importantes, con el ánimo de responder preguntas que me parecen cruciales.

No voy a seguir un guion teórico. Me apoyaré en el texto del artículo tercero de la Constitución, en especial en el párrafo tercero:

“La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza-aprendizaje”.

Luego la fracción II: “El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”. Y el inciso i de la misma fracción: “Será de excelencia, entendida como el mejoramiento integral constante que promueve el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para el desarrollo de su pensamiento crítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad”.

Los nuevos textos, ¿respetan el derecho de la gente?, ¿promueven el amor a la patria?, ¿fomentan el respeto a los derechos, las libertades y la cultura de paz?, ¿animan la solidaridad internacional y la igualdad? Con el enfoque comunitario, ¿estos textos promueven la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje?, ¿se basan en el progreso científico?, ¿luchan contra el fanatismo y los prejuicios?, ¿impulsan la excelencia educativa?

Surgirán otras preguntas sobre el magisterio, su formación y actualización, en relación con los nuevos materiales.

Va a ser difícil responder a cada una de las cuestiones, trataré de no dejar dominarme por conjeturas anticipadas. Lo primero será leer. Avanzaré parte de mi análisis en futuras entregas.

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