Becas, textos y basificación
El Presidente nunció que su gobierno basificó en menos de cinco años a 890 mil trabajadores de la educación. Y lo que será difícil de demostrar: “Ningún educador gana ahora menos de 16 mil pesos mensuales”. Pepe Ureña hizo el cálculo de que, para cumplir esa promesa del Presidente, se requiere incrementar el presupuesto en 49 mil millones de pesos. ¿De dónde?
La militancia del entusiasmo y la propaganda marcaron la pieza del presidente Andrés Manuel López Obrador en el festejo —o autoagasajo— por el “5° Aniversario del Triunfo del Pueblo" en el Zócalo de la Ciudad de México. Estaba a reventar entre convencidos y acarreados. Fue el esplendor de la emoción y el poder por sobre el sentido común. La glorificación del jefe del Estado a cargo del mismo jefe del Estado.
Si tiene la paciencia de leer el Boletín de la Presidencia de la República del 1 de julio, se encontrará con frases que, a pesar de que el presidente las repite con frecuencia, provocan el aplauso de los fieles de base y la algarabía de los cercanos. Es la celebración del poder con frases trilladas: “Sembrando Vida es el mejor programa de reforestación del mundo”. “Antes de que termine mi mandato, el sistema de salud pública va a ser uno de los mejores del mundo, repito, lo vuelvo a decir, me canso ganso”. “… el humanismo mexicano, lo que nos da la identidad que poseemos como sociedad honesta, trabajadora y fraterna”.
No lo dijo con esas palabras, mas insinuó que ya casi no hay ninis. Ahora son aprendices en talleres, restaurantes, tiendas y la mitad ha sido contratada en definitiva en las empresas o en las organizaciones en las que se capacitaron.
El triunfalismo también se notó cuando ofreció cifras sobre el sistema escolar y los grandes logros de su gobierno: “… es muy satisfactorio poder informar que estamos otorgando 12 millones de becas a estudiantes de familias pobres… desde preescolar hasta posgrado, con una inversión anual histórica de 84 mil millones de pesos al año”. No mencionó por su nombre el programa La Escuela es Nuestra, pero afirmó: “Hemos entregado presupuesto a sociedades de madres y padres de familia para el mantenimiento de 124 mil escuelas públicas”. Lo que no apuntó es que este programa es de los más opacos de su gobierno y que sirvió de subterfugio para finiquitar las escuelas de tiempo completo; ésas que sí apoyaban en verdad a los pobres.
Por supuesto que presumió el sistema Benito Juárez de 200 universidades con mil 376 docentes y 62 mil 715 alumnos. Recuerdo que el presidente López Obrador prometió que, para el final de su gobierno, 60 de esas universidades tendrían la misma población estudiantil que la Universidad Nacional Autónoma de México.
Donde puso más énfasis y por eso la cita completa. “Se concluyeron los nuevos contenidos de los libros de texto con fundamentos científicos y con dimensión humanista. Ya se distribuyen 41 millones de ejemplares y estarán disponibles todos, 154 millones para el nuevo ciclo escolar que va a iniciar el 28 de agosto”. Pero se los niegan a la jueza que dictó la suspensión de los trabajos de edición y distribución de esos materiales.
Y llegó el apogeo. Anunció que su gobierno basificó en menos de cinco años a 890 mil trabajadores de la educación. Y lo que será difícil de demostrar: “Ningún educador gana ahora menos de 16 mil pesos mensuales”. Pepe Ureña hizo el cálculo de que, para cumplir esa promesa del Presidente, se requiere incrementar el presupuesto en 49 mil millones de pesos. ¿De dónde?
¿Cuánto le costó al erario la conmemoración del Presidente? ¿Cuántas manifestaciones con el Zócalo lleno faltan todavía? Sí, colmó la Plaza de la Constitución, pero no expresó nada nuevo: sólo puso en vespertino lo que dice en las mañaneras.
El presidente Andrés Manuel López Obrador organizó el acto del 1 de julio en el Zócalo para sus adeptos, no para la nación. Atacó a la oposición y a quienes no concuerden con su gobierno. También fue un ejercicio de propaganda para sus corcholatas y un trance en su campaña perpetua para permanecer como jefe de la Cuatroté más allá de su sexenio. Pero, sobre todo, un ejercicio para exaltar su ego.
