Bachillerato semiescolarizado
El trabajo de Eduardo conjuga rigor lógico, coherencia en el método y economía de palabras.
Uno de los territorios menos estudiados en la investigación educativa nacional es la educación media, menos aún el bachillerato semiescolarizado. Confieso que no conocía ninguna investigación de esta institución que atiende a quienes abandonaron otros planteles o no fueron aceptados en los exámenes de ingreso, hasta que leí (revisé con la mayor atención) la Idónea Comunicación de Resultados de Eduardo López Guadarrama. Una investigación de caso que le permitió alcanzar el grado de maestro en Desarrollo y Planeación de la Educación, en la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, este 8 de agosto.
El trabajo de Eduardo conjuga rigor lógico, coherencia en el método y economía de palabras con una narrativa lúcida, hasta elegante en ciertas porciones. Un trabajo de calidad que muestra el esfuerzo y las horas en vela que pasó para completar su tesis. Es un ejemplo de valor humano y de superación de obstáculos e incomprensión.
El foco de su estudio es el abandono escolar en el bachillerato semiescolarizado del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México. Tras una revisión sistemática de la literatura y bajo la inspiración de Amartya Sen, se aplicó a explicar las desigualdades educativas, a pesar de que la educación sea un derecho humano fundamental explícito en la Constitución. Eduardo analiza los elementos (económicos, políticos y sociales, expresos en cobertura, rezago, reprobación, evaluación y recursos invertidos) que permiten la reproducción de las desigualdades. Pero fiel al enfoque de equidad de Sen, también analiza factores de protección.
Eduardo especifica que se espera que en la modalidad semiescolarizada del IEMS el estudiante sea el responsable de su propia formación y avance escolar. En ésta se combinan dos procesos: la asesoría académica y el estudio independiente. Pero no hay tutoría para los alumnos.
López Guadarrama muestra empatía con los sujetos de su estudio, las 14 mujeres y seis hombres, adultos todos, alumnos del plantel Teatro del Pueblo que se ubica en la parte pobre del Centro Histórico. La mayoría son trabajadores de esa zona o hijos de comerciantes informales; sus ingreso no son altos, unos fracasaron (según sus propias palabras) en otros bachilleratos, otros no pasaron el examen de la Comipems. En suma, son candidatos a dejar inconcluso su bachillerato.
Sin embargo, la tesis de Eduardo, tira un puente dialéctico (unión de los contrarios) al destacar que no es fatal que estos adultos, herederos de las desigualdades, abandonen sus estudios. Ellos y unos cuantos de sus asesores generan factores de protección. Se refiere a las relaciones de afecto y camaradería que se ofrecen entre sí y que no encuentran en la institución ni en la familia.
El estudio de Eduardo López Guadarrama es un ejemplo de sobriedad en el método y una escritura que hace a uno trasladarse al viejo Teatro del Pueblo que aloja a este bachillerato, pero que ni siquiera fue adaptado para ese fin.
