Asesinatos y robos en escuelas
La irrealidad de lo mirado da realidad a la mirada Octavio Paz Si no fuese una tragedia, alguien pensaría que la nota de 24 Horas On Line es irreal: “El comisario municipal de Temaxcalapa, Alfonso Cano, fue asesinado a balazos por hombres armados que irrumpieron en la ...
La irrealidad de lo mirado da realidad a la mirada
Octavio Paz
Si no fuese una tragedia, alguien pensaría que la nota de 24 Horas On Line es irreal: “El comisario municipal de Temaxcalapa, Alfonso Cano, fue asesinado a balazos por hombres armados que irrumpieron en la escuela primaria Guadalupe Victoria, de Taxco, Guerrero”. Temaxcalapa y otras comunidades dejaron de tener comisarios por el temor al crimen organizado y el imperio de la violencia criminal. Alfonso Cano se animó y pagó con su vida. Sigue la nota: “De acuerdo con pobladores de esa comunidad, los agresores preguntaron por el comisario, lo ubicaron y le dispararon mientras realizaba trabajos de supervisión para rehabilitar el inmueble”.
Hubo testigos, fueron amagados y aunque se supiera quién o quiénes ordenaron el asesinato, lo más probable es que quede impune. Son tiempos de abrazos y no balazos. Dudo que el presidente mande un pésame a la familia de un humilde servidor público, tampoco la gobernadora de Guerrero lo hará. Quizá el resultado perene de alumnos y docentes será de temor, resignación y sumisión a los criminales. Para el gobierno no existen los deudos, todo va requetebién. Nada más falta que le echen la culpa al periódico por difundir el hecho y digan que es un complot del bloque conservador, de los privilegiados del pasado que tratan de desprestigiar a la Cuatroté y su mesías.
Este lunes regresaron a clases los estudiantes de Chilpancingo. Sería buena noticia si no fuera porque los padres de familia tomaron la decisión de no mandar a sus hijos por la violencia imperante y el asesinato de cinco choferes de rutas públicas el 5 de febrero. Sí, el presidente AMLO declaró en la base naval de Acapulco que en Guerrero hay 29 mil guardias nacionales. ¿Y qué?, ¿para qué sirven si los malandros controlan territorios y cada vez acaparan más espacios públicos? ¡Guerrero es un Estado fallido!, pero un bien morenista.
En la edición digital de ayer, Excélsior informó que una mujer policía y su hija de ocho años de edad fueron asesinadas por sujetos armados en un nuevo episodio de violencia en Celaya. La madre de familia gozaba de su día de descanso y llevaba a su hija al colegio. Madres e hija recibieron más de 20 disparos. ¡Una niña pequeña acribillada! Pero en el gobierno y por boca del presidente en persona sigue la cantaleta de abrazos y no balazos.
NV Noticias reportó ayer que Diana Santiago Huesca, delegada regional de la Secretaría de Educación de Veracruz en el Puerto, que en lo que va de 2024 la delincuencia robó y vandalizó 11 escuelas. Dijo que los amantes de lo ajeno sustraen el cableado eléctrico, tubería de cobre, equipos de sonido y computo, entre otros materiales. Los padres de familia y los directivos de las escuelas hacen lo posible por vigilar, pero no tiene apoyo oficial.
En Tamaulipas, otro estado gobernado (es un decir) por Morena, robaron la escuela primaria Mártires de la Revolución, en el centro de Altamira, por sexta ocasión en menos de tres semanas informó Milenio. Con todo y que se levantaron denuncias ante la Fiscalía General de Justicia, “todavía no hay resultados ni detenidos, además de que no hicieron ni los citatorios”. La impunidad reina y al parecer así seguirá.
Como lo reportó Excélsior en su momento, durante la pandemia muchas escuelas sufrieron el vandalismo y se perdieron millones de pesos. En aquel entonces, el Covid19 y la inmovilidad que provocó sirvieron de pretexto para justificar lo injustificable. Millones de pesos fueron a parar a manos de criminales, pero el gobierno no los persigue porque también son pueblo.
Algo no le funcionó a la SEP. Convocó a la Jornada nacional para prevenir adiciones como parte de su programa De la escuela a la comunidad. Pues bien, el blog de la SEP de ese día informa que se realizaron actividades atléticas, deportivas y de convivencia en dos sedes: el Casco de Santo Tomás del IPN y la Utopía Meyehualco, en Iztapalapa. Busqué en periódicos regionales y no encontré ningún reportaje sobre tal jornada.
Todo parece irreal pero la mirada es corpórea y dolorosa. Dudo que las jornadas comunitaria de la SEP tengan efectos sólidos mientras haya impunidad.
