Acoso y violencia escolar

La violencia en las escuelas es ya un azote en la sociedad mexicana y, para nuestra desgracia, aumenta conforme pasan los meses y los años.

La violencia es como una plaga, difícil de erradicar y más laborioso de prevenir. El germen se origina en la sociedad y se reproduce en hogares e instituciones de todo tipo, como las escuelas. No se trata sólo de la violencia criminal, que ocasiona miles de muertes, secuestra y desaparece a personas, cobra impuestos —derecho de piso— y extorsiona a ciudadanos. También del arrebato en la política y las redes sociales, además del furor verbal y frenesí de políticos de todos los partidos, que podría considerarse violencia del Estado.

La violencia en las escuelas es ya un azote en la sociedad mexicana y, para nuestra desgracia, aumenta conforme pasan los meses y los años. El pasado 7 de este mes se conmemoró —como recordatorio infausto— el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar. Pasó desapercibido para la gran prensa y recibió poca atención de otros medios. Será que la violencia ya no es noticia, sino hechos cotidianos. No obstante, organizaciones de la sociedad civil, docentes y directivos de escuelas, hacen lo posible por prevenir que suceda, pero enfrentan retos formidables.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, una organización civil sin fines de lucro, que se propone construir puentes entre ciudadanía, sector empresarial y autoridades, les hace frente a esos desafíos con tareas precisas. La más importante, brindar atención jurídica y psicológica a quienes lo requieran. Lo hace sin costo y en todo momento, “24/7 y sin fronteras”, señala en su blog. También promueve la cultura cívica y de prevención de delito; asimismo, fomenta la denuncia, como herramienta indispensable en el combate a la impunidad.

En su labor de prevención organiza foros e informa, intenta convencer a ciudadanos de la cultura de la paz y el valor de la seguridad, con sensibilidad y perspectiva ciudadana. Una de estas faenas fue recordar los principales tipos de violencia y acoso en las escuelas y dio a conocer cifras alarmantes. En la celebración del día 7 nada más se ocupó de documentar hechos de violencia física, verbal y psicológica. Resumo la información que tomo del reportaje de N+  del mismo día 7 (https://acortar.link/Hn4jNj).

El Consejo Ciudadano detalló que niñas y adolescentes femeninas, reciben más agresión verbal y psicológica y sufren de acoso cibernético y exclusión social, en especial en escuelas primarias. En tanto que los niños y adolescentes varones son víctimas de violencia física, más entre los mismos estudiantes. También documenta que 20% son casos de agresión de maestros a estudiantes, pero también hay embates de estudiantes contra maestros. Hay otros estudios, que ya he comentado, que también patentizan asedio de padres de familia a maestros y a otros estudiantes por pleitos con sus vástagos.

El reportaje de N+ provee una liga para un video de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que apunta que México ocupa el primer lugar en violencia escolar en América Latina. Triste realidad.

Cierto, diversos gobiernos estatales tienen instituciones de prevención, pero son pocos y con presupuesto insuficiente. También es cierto que el fenómeno es más complejo y que la violencia y el acoso escolar se reproduce del entorno general, donde, con resignación, parece que hasta se legitima. Hay informes discretos de que hasta las tienditas cooperativas de ciertas escuelas tienen que pagar derecho de piso. No quieren que se cumplan las amenazas que los maldosos hacen a alumnos y maestros.

¿Tomará cartas en este asunto el gobierno de Claudia Sheinbaum? Es temprano para decir que no se hace nada, pero ya va para mes y medio de gestión y el secretario de Educación Pública no muestra preocupación por esta plaga. Mala señal.

RETAZOS

Una nota de Saúl Maldonado en El Siglo de Durango, de ayer, apunta que Guillermo Adame Calderón, titular de la Secretaría de Educación local, reconoció que la convivencia escolar ha cambiado considerablemente, tanto en los estudiantes como en el personal directivo y docente y, que este cambio comprueba varios casos de depresión y violencia. Y es poco lo que se hace, ni siquiera consejos psicológicos, por falta de personal.

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