Medir riesgos
De descartarse el juicio, esto mandaría un mensaje alarmante que resultaría con efectos efervescentes para propuestas radicales.
Estamos a seis meses de la elección presidencial en Estados Unidos. Entre tanto alboroto, pocos se han dado cuenta del gran cambio que puede significar para nuestro país y para la región una posible victoria del empresario Donald Trump en los comicios.
Antes de pensar en la elección y un posible triunfo, tenemos que hablar del juicio penal que enfrenta el expresidente. Sin entrar en detalles sobre el juicio, es importante considerar que Trump podría convertirse en el primer estadunidense implicado en un asunto así y ser candidato a la Presidencia.
De descartarse el juicio y sumado al perfil del empresario, esto mandaría un mensaje alarmante que resultaría con efectos efervescentes para propuestas radicales, nacionalismos extremos y, por supuesto, discursos de odio y persecución para los migrantes.
¿Cuál sería el mensaje entre líneas para los ciudadanos y qué ambiente provocaría que no hubiera consecuencias para Trump al enfrentar decenas de cargos relacionados con delitos graves como interferencia electoral, falsificación de registros comerciales y retención arbitraria de secretos de seguridad nacional? En un año determinante para la sobrevivencia para la democracia, esto sería una herida importante.
En diversas entrevistas, Trump ya ha mencionado que tiene en mente operativos para expulsar a 11 millones de personas de Estados Unidos, por supuesto migrantes sin documentos y la construcción de centros de detención migratoria, así como ordenar que el ejército ayude en estas tareas.
Los resultados de esto más las leyes como la SB4 en Texas podrían ser muy peligrosas para el ambiente antiinmigrante en el vecino país y podría tener consecuencias que resulten en flagrantes violaciones a los derechos de los mexicanos.
La migración por supuesto no se va a detener por este ambiente, pues las motivaciones son diferentes, lo que va a cambiar es la manera de manejarla y los riesgos que representará para quien tenga en mente migrar, y es aquí donde el gobierno mexicano debe poner especial atención, el enfoque y acción debe centrarse no en intentar frenar los flujos migratorios, sino en proteger a quienes lo hagan al tiempo que se mantiene una postura firme frente a la presión de Washington.
En caso de un eventual triunfo de Trump, probablemente la puesta en marcha de sus estrategias no logre el resultado esperado, lo que sí obtendremos será un ambiente de polarización que será más convulso que su anterior mandato, pues el mismo ha mencionado que el error en ese entonces fue que “fue demasiado amable”.
Ahora, con esta idea en la cabeza, con la seguridad que puede darle dejar atrás el juicio y ya siendo un viejo conocido con aliados consolidados, la tiranía no suena ajena a este escenario.
El reto para México no será menor, unas elecciones, transición de poder y la amenaza del retorno del trumpismo podrán a prueba nuestro sistema democrático y toma de decisiones; medir riesgos y actuar a tiempo será crucial.
