Dividendos políticos
El comité no va a salvar el mundo ni resolverá por sí solo este gran reto, pero es mejor tenerlo.
Durante la Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN) que tuvo lugar del 9 al 10 de enero de 2023, los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, y el primer ministro Justin Trudeau instruyeron la creación de un Comité Trilateral sobre Fentanilo de alto nivel para guiar las acciones prioritarias a fin de atender la amenaza de fentanilo ilícito que enfrenta América del Norte.
Los tres países priorizarán cuatro áreas para mayor coordinación, enfocadas en drogas sintéticas actuales y emergentes, la demanda de drogas y la salud pública, modos y métodos de tráfico de drogas y finanzas ilícitas.
El miércoles de esta semana se reunieron las delegaciones en Palacio Nacional con el objetivo de dar seguimiento a los objetivos trazados, y continuar el compromiso de parte las tres naciones por mitigar los efectos tan adversos de este problema.
La pregunta es ¿será algo más allá de buenas voluntades multilaterales? El multilateralismo ha sido señalado, sobre todo, por dejar muchas dudas respecto a los acuerdos que se pueden alcanzar, pues es difícil lograr un consenso general entre la diversidad de contextos e ideas, sin embargo, es este mismo debate con diferentes visiones lo que sí puede ser de utilidad, al menos, es saber quién es quién, dónde estamos parados y hacia dónde vamos.
Por ejemplo, los estadunidenses, estadistas obsesivos, tienen información muy precisa sobre rutas, financiamiento y operación de grupos delictivos que puede siempre ser útil para acciones de nuestro país más enfocadas y precisas que apunten a donde está el problema. Por su parte, México en este foro tiene también la oportunidad de alzar la voz y mostrar desde su perspectiva lo que considera como causa y solución.
Más allá de los resultados directos para atajar el problema, no podemos dejar de ver el estira y afloja político que se da en estos comités y de los dividendos positivos para México, en primer lugar, es una oportunidad para mostrarle a Washington que “se está haciendo la tarea”, generar confianza con ellos y mantener una relación bilateral de distensión. Si nos apuramos, incluso sirve también para calmar las voces radicales en el Congreso estadunidense que, desde la ignorancia y de manera muy desafortunada, sugieren algún tipo de intervención.
Además de que el gobierno puede decir que ha estado haciendo lo suyo, partiendo de ahí, puede también evidenciar lo que no ha hecho su vecino, tal como se ha pronunciado ya sobre los temas de tráfico de armas y salud pública y consumo de drogas en Estados Unidos.
Es muy evidente y preocupante para los mismos estadunidenses ver las calles llenas de “zombies” humanos o que el año pasado se rompió récord en la ciudad de Nueva York de jóvenes fallecidos por sobredosis, al poner esto sobre la mesa el margen de maniobra de Washington y las posibles presiones que puedan venir para nuestro país, pueden ser guardadas para después.
Sin duda, el camino es largo y estamos ante un monstruo que parece difícil de vencer. Sin embargo, de aquí nace de nuevo la necesidad de una política exterior fuerte y firme, a diferencia de los Estados Unidos, nosotros batallamos con dos quimeras, el problema del fentanilo en sí y los mismos estadunidenses y sus apretones y empujones cuando algo no les gusta.
El comité no va a salvar el mundo ni resolverá por sí solo este gran reto, pero es mejor tenerlo y sacar estos dividendos políticos que le vienen bien a México en un año electoral, donde necesitaremos un terreno tranquilo para reorganizarnos y, con ánimos renovados, buscar también nuevas ideas frente a este problema compartido.
