Asterix y Obelix “La magia sigue ahí”
El editor Céleste Suruge reflexiona sobre el éxito de este cómic francés creado en 1959 y que se ha traducido a 111 idiomas

La amistad, la solidaridad, la resistencia y el humor. Éstos son los “valores universales y atemporales” que inspiran las historias del cómic francés Asterix y Obelix, que promueve en México su número más reciente en español: Asterix en Lusitania.
Creado por René Goscinny y Albert Uderzo en 1959, este clásico que narra la historia de dos guerreros galos que defienden los territorios franceses de la conquista de los romanos, hacia el año 50 antes de Cristo, apoyados por una posición mágica, ha sido traducido a 111 idiomas y ha conquistado a lectores de todo el mundo.
“Este éxito, cinco años después del nacimiento del personaje, es algo fuera de lo común. Acabamos de lanzar un nuevo álbum y ya se han vendido cinco millones de copias en todo el mundo. Así que creo que la magia sigue ahí”, afirma el editor francés Céleste Suruge en entrevista con Excélsior.
El director de Éditions Albert René, sello de Hachette responsable del universo Asterix, destaca que “nuestro socio, que gestiona el parque en Francia, va a abrir un nuevo parque en Alemania con una inversión de más de cien millones de euros. Así que está claro que la magia sigue ahí para Asterix”.
Agrega que este cómic ha sido leído lo mismo por personas de 80 años que por niños de cinco. “Es todo un legado. Hay un gran patrimonio y, al mismo tiempo, sigue siendo muy dinámico; y todavía tenemos muchas historias qué contar sobre Asterix con libros y películas”, aludiendo a los más de 14 filmes que se han producido.
Quien se incorporó a Hachette Livre en 1995 admite que es difícil decir por qué esta propuesta ha sido tan famosa. “Si tuviera el secreto de la poción mágica como editor estaría encantado, porque podría replicar el éxito muchas veces. Tengo algunas explicaciones. La primera es que había dos grandes artistas, Uderzo y Goscinny, que se conocieron, se hicieron amigos y les gustó trabajar juntos. Y eran unos genios”, añade.
Suruge detalla que “es increíble la forma en que escribía” Goscinny. “Para mí, es el Molière del siglo XX. Utilizó el cómic como Molière usó el teatro. Y está escrito de tal forma que puedes leerlo en primer grado, como un niño; pero hay un segundo y un tercer grado en todas estas historias, pues poseen muchas referencias.
“Y, por otro lado, tenemos a Uderzo, que es un genio dibujando y también interpretando a los personajes. Su dibujo es muy generoso, legible. Se puede leer fácilmente lo que está sucediendo y es muy emotivo. Así que la respuesta al por qué del éxito de Asterix es que el dibujo y la escritura son simplemente perfectos”, señala.
El editor indica que lo bueno del concepto de Asterix es que está construido como un cuento de hadas y es atemporal. “Empiezas en un pueblo donde todo es casi un paraíso detrás de la puerta. Hay un evento y tienes que resolverlo, y luego tienes la gran cena habitual al final.
“Decimos que es 50 años antes de Cristo, pero podría ser en cualquier momento. Por lo tanto, no es necesario conocer la historia romana para disfrutar de la lectura. Y, como se trata de un cuento de hadas, se pueden abordar o contar historias sobre el mundo de ayer, de los años 60 y 70 o de hoy”, subraya.
Céleste Suruge reconoce la calidad del trabajo que realizan ilustradores como el italiano Federico Mancuso (1969), quien participó en el volumen Los doce trabajos de Asterix. “Su aportación es su forma de contar la historia en una página, con una secuencia de viñetas, para encontrar la manera de crear movimiento”.
Por su parte, Mancuso admite en entrevista que este cómic clásico posee “un estilo muy complejo, porque combina de una manera única el humor; y, en el pasado, estas imágenes se hacían con dibujos humorísticos y realistas. Así que es muy peculiar la forma en que hace estas cosas. Creo que tiene un talento único”.
Quien ha trabajado en Disney y Pixar reconoce que Asterix y Obelix fue uno de los primeros cómics en dirigirse tanto a adultos como a niños. “En los años 60, esta oferta estaba separada. Y él fue capaz de mezclarlos, porque tenía una gran habilidad técnica, también física, para el dibujo. Y así pudo recrear ambos tipos de emociones: el humor y el realismo.
“Se trata de contar historias y de resolver cómo expresarlas, de dirigir a todos los personajes en una página”, concluye quien desde 2015 colabora en el universo de Asterix.
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