El llamado de la tribu

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

El juego-lúdico, el agonal, ejercen en el individuo y la sociedad una atracción fascinante, universal. Su magnetismo atrae a pensadores como Johan Huizinga o Desmond Morris y decenas de intelectuales, y a las muchedumbres de todos los rincones del planeta. El Campeonato Mundial de Futbol, los Juegos Olímpicos, el Super Bowl o la Serie Mundial han ocupado en la mayoría de nosotros sitio principal en la infancia y adolescencia. El futbol es una parafernalia. Los sociólogos encuentran diversos elementos relacionados con tiempos remotos. La tribu, excitada, se lanza a la caza de la presa; la que huye, aterrorizada, del depredador; los héroes que arriesgan su vida ante el peligro por salvar a otros. Acontecimientos impresos y trasmitidos de generación en generación en la doble hélice de James Watson y Francis Crick. El estadio, un templo, mezcla religión, culto, superstición, hechicería; oficia el hierofante, el sumo sacerdote, el hechicero, la sabiduría de los ancianos; singular fanatismo de ateos y devotos. En la modernidad podríamos sumar lo que añadía Mariano Albor —sorprendía y fascinaba a los alumnos de escritores de la escuela creada por Miguel Limón Rojas, exsecretario de Educación Pública. Asombrada la erudición de Albor acerca de la vida y obra de Kafka, Tolstoi y Dostoyevsky—, la gente no sólo disfruta, se libera de estar encerrada durante la semana en cuatro paredes. El espacio abierto del estadio, el azul del cielo, el blanco de las nubes, los colores emblemáticos de la Grecia de ayer y de siempre, y el verde del rectángulo, reminiscencias de bosques y selvas; el entorno entusiástico, acaso con un pensamiento evasor, de olvido… Futbol y Selección Mexicana, tan diferentes; tan cerca y tan lejos. Niños y adolescentes viven fascinados por el triunfo de la Selección. Qué maravilloso. La energía y alegría vital del despertar, la chispa que enciende el corazón con la victoria, como lo vivimos la mayoría. Pasa el tiempo, oh, desengaño, la mediocridad del grupo, comercialización, el papel hiperbólico, artificial, estridente que juegan algunos comentaristas y medios. El comparativo hermoso, cruel, de los resultados, actuaciones, posiciones, el sistema. La abundancia de paleros que se sienten obligados a magnificar con ojos cerrados, parciales, sin cultura agonal, la pasión desbordada rampante, el alarido por el lateralismo en media cancha. Apenas un puñado con conocimiento y respeto al telespectador, al radioescucha. Te alejas. Diriges tu vista a Europa, porque el futbol es seductor, Champions, Premier; eliges equipo: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester City, Liverpool, PSV. Hasta el momento, la mayoría de las oncenas han mostrado mayor enjundia, concentración, condición y poder físico, rapidez —en este aspecto sobresale en la escuadra nacional Julián Quiñones—, técnica, resiliencia muy superior al Tri. El jueves, ante Corea, se define posición 1 y 2 del Grupo A. ¡Ah!, población en islas Cabo Verde, 529,685 habitantes.