Unidad nacional en torno al ciudadano

Las campañas políticas y las agresiones del exterior están distrayendo la prioridad nacional: los mexicanos. 

Hay que dirigir ese coraje y enojo con motivo de las acciones del presidente Trump, pero, sobre todo, por los problemas cotidianos que enfrentamos: inseguridad, crisis económica, deficientes servicios de salud, entre muchos otros, convocando a un movimiento nacional en defensa de los mexicanos en nuestro país y en el extranjero.

La atención de los principales funcionarios a nivel federal, estatal y municipal está enfocada en los procesos electorales, ya sea para hacer o revisar sus alianzas electorales, así como la promoción del voto, incluso algunos organizando las mapacherías y otros para cazarlos; sin embargo, hace falta recuperar a las personas que habitan nuestro país como centro de atención de quienes, supuestamente, son los líderes, en todos los órdenes sociales y de gobierno.

Día a día se suceden las noticias de los robos, secuestros, extorsiones, la pésima atención médica que muchos reciben en las instituciones de salud o en cualquiera de las instituciones públicas, de los diferentes órdenes de gobierno.

Los delincuentes y quienes viven al margen de las normas de convivencia social están haciendo de las suyas, sobre todo en estos momentos en que, insisto, los gobernantes brillan por su ausencia en las responsabilidades que tienen encomendadas por ley.

Es más importante para muchos de los servidores públicos hacerse presentes con los candidatos y quedar bien con sus respectivos allegados, que revisar y cumplir sus responsabilidades.

Lo peor de todo es que las organizaciones criminales de toda índole, desde los rateros de la calle, que matan incluso por un celular, pasando por quienes extorsionan los pequeños negocios por una cierta cantidad semanal, además de los secuestradores, que hasta por 500 pesos matan a sus víctimas, o incluso hasta las grandes organizaciones criminales están haciendo su año de bonanza con motivo de todo el río revuelto de las elecciones.

Es una buena noticia que todos los candidatos hayan coincidido en la defensa de la dignidad nacional con motivo de la agresión e insultos del exterior; sin embargo, es impostergable que esa unidad nacional que se origina con motivo de aquella agresión se canalice hacia objetivos específicos y tangibles en beneficio de las personas que vivimos aquí, así como de nuestros connacionales en el extranjero.

Las contiendas político-electorales no deben ser pretexto para exacerbar la ausencia del Estado frente a los problemas de los gobernados aquí en nuestro país o en el extranjero, con independencia de la militancia partidista a la que representen.

Debemos redoblar los esfuerzos y poner en práctica toda nuestra capacidad para mejorar la atención y protección a los connacionales en el extranjero, que no sólo contribuyen al desarrollo nacional con las remesas que envían a nuestro país a través de sus seres queridos, sino porque también ellos forman parte de esta sociedad nacional que, por múltiples razones, han tenido que buscar mejores oportunidades de vida más allá de nuestras fronteras.

Finalmente, hay que recordar que nuestro país no termina con las elecciones, por lamentable o favorable que vaya a ser el resultado, sino que goza de una historia milenaria, que proyecta un futuro más allá del próximo sexenio presidencial; por lo que hace falta que, más que una polarización social, se convoque a la defensa de nuestra nación para recuperar la dignidad de los mexicanos, no sólo frente al exterior o sólo con motivo de las próximas elecciones, sino como una forma permanente de vida.

Esa dignidad que implica hacernos responsables de nosotros mismos. Tomar el futuro en nuestras manos. Recuperar la dignidad de trabajar en forma honesta. Enseñarles a nuestros hijos que la dignidad también se encuentra y se siente en poner empeño en hacer el bien común.

Necesitamos esa convocatoria a la unidad nacional para que el bienestar común, a partir de la dignidad humana, sea el objetivo nacional. En la medida en que logremos que nuestros jóvenes sientan la satisfacción del deber cumplido y que ello conlleva una dignidad consigo mismo y frente a los demás, lograremos que esa unidad nacional tenga sentido.

Temas:

    X