Presidente con suerte, Acapulco no
La Ciudad de Acapulco se encuentra a unas horas por tierra o a una hora por aire de la capital del país, y sólo se exponen justificaciones banales de la falta de envío de personal al puerto antes de que llegara el huracán para coadyuvar con los servicios de protección civilo para que brindaran una atención inmediata una vez que pasó el fenómeno meteorológico
Miles de personas perdieron su patrimonio, su trabajo, algunos incluso a sus seres queridos.
Acapulco no tuvo la suerte que dice tener el presidente López, de que fueran pocos muertos. Tampoco Acapulco tiene suerte, porque el gobierno no le dio la importancia y seguimiento a las alertas de protección civil internacionales que dio el Centro Nacional de Huracanes con sede en EU.
Situación similar sucedió en 2020, cuando las autoridades como el Presidente no dieron la importancia a la alerta que dio la Organización Mundial de la Salud, ni mucho menos sus recomendaciones para prevenir y atender covid. Hoy siguen irresponsablemente poniendo en riesgo a la población, aplicando un par de vacunas que no están autorizadas por dicho organismo.
Una vez más, como hace un par de años, que el Presidente recomendaba remedios caseros ante la pandemia de covid, ahora frente al desastre ocasionado por Otis, se justifica que envió un mensaje de prevención en redes sociales.
Vale la pena recordar que ha utilizado ilegalmente durante cientos de horas los recursos públicos para involucrarse en los procesos electorales y ha utilizado ese mismo espacio durante días e incontables horas para atacar y ofender a quienes considera sus adversarios.
La Ciudad de Acapulco se encuentra a unas horas por tierra o a una hora por aire de la capital del país, y sólo se exponen justificaciones banales de la falta de envío de personal al puerto antes de que llegara el huracán para coadyuvar con los servicios de protección civil o para que brindaran una atención inmediata una vez que pasó el fenómeno meteorológico.
Se evidencia que las prioridades del presidente López y su gobierno no son los más pobres, puesto que los servicios de protección civil federal, comenzando por el jefe de Estado, estaban más ocupados en afectar los derechos laborales de servidores públicos del Poder Judicial Federal, mediante la extinción de los fideicomisos, así como antes extinguieron el Fonden, que era el fideicomiso para la atención de este tipo de desastres naturales.
El Presidente dice que se reconstruirá Acapulco como se construyó el aeropuerto Felipe Ángeles.
Evidentemente, Acapulco no tiene la suerte del Presidente, puesto que la decisión de construir dicho aeropuerto no sólo ha sido una de las más costosas para el país, ya que para ello se canceló el que habría sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuya inversión está garantizada por una deuda extranjera en millones de dólares, en forma de bonos que cotizan en la bolsa de valores de Nueva York, y que se pagan con recursos que le hacen falta al actual aeropuerto de la Ciudad de México, es decir, su solución es un gran desastre financiero.
Pero lo más grave es que su flamante aeropuerto reconstruido no está a la altura de las necesidades que requieren los usuarios, del crecimiento económico regional, de cuidado ecológico (ojalá ya entienda la importancia), ni mucho menos tal aeropuerto remodelado tiene conectividad adecuada.
El gobierno está siendo rebasado por las circunstancias y, en lugar de pretender “controlar” con la finalidad de ponerle su sello electoral y enviar a sus promotores del voto, debería facilitar y garantizar los apoyos que, en forma desinteresada, la sociedad mexicana está dispuesta a realizar sin que se lucre electoralmente con la desgracia de miles de compatriotas guerrerenses.
El Presidente de la República y su política de austeridad franciscana abandona a las instituciones y les quita los recursos necesarios para investigar, generar y promover la investigación científica o una cultura de protección civil, aunque ya sabemos que él podría responder que eso es propio de personas fifís que van a estudiar al extranjero.
- Lamentablemente, no tenemos la suerte de tener un Presidente de la República que entienda y comprenda su responsabilidad como jefe de Estado, si acaso, como jefe de campaña electoral que sólo ve votos, en lugar de personas sin suerte.
