Participación ciudadana exitosa
Al Presidente de la República, la ciudadanía le dice que ejerce su derecho a participar en los asuntos públicos, como protestar o ejercer su derecho a votar en las próximas elecciones, sin importar sus insultos y sus amenazas
Mensajes contundentes a dirigentes claudicantes: #ElINENoSeToca y la ciudadanía ejerce sus derechos.
El gobierno y sus defensores intentan minimizar la protesta del domingo; sin embargo, las denostaciones y el tamaño de su molestia es proporcional a lo significativo que un amplio segmento de la sociedad dejara la comodidad de su domingo y participara ejerciendo su derecho a manifestarse.
Se demostró nuevamente que, cuando la sociedad participa ejerciendo sus derechos, no hay bloque autoritario que la contenga, tal como sucedió en las pasadas elecciones federales en las cuales el partido en el gobierno perdió el control mayoritario por sí mismo en la Cámara de Diputados y, desde entonces, tiene que pagar por mantener una alianza que le permita conservar una mayoría ficticia.
La manifestación del pasado domingo tiene varios mensajes y destinatarios:
R Al Presidente de la República, la ciudadanía le dice que ejerce su derecho a participar en los asuntos públicos, como protestar o ejercer su derecho a votar en las próximas elecciones, sin importar sus insultos y sus amenazas.
R A los dirigentes partidistas que negocian a espaldas de la sociedad, la ciudadanía les dice que tomará nota de tal circunstancia en las próximas elecciones y en la vida diaria.
R A la sociedad misma, la magnitud de la participación le dice que haga consciencia de sus propias capacidades para expresarse y movilizarse por sobre las amenazas del poder político y de los partidos políticos.
Hay quienes intentan descalificar la marcha del pasado domingo, bajo el argumento de que se trató de un número pequeño de ciudadanos. Este argumento ha sido ridiculizado por la incongruencia no sólo de quienes han pretendido utilizarlo, puesto que contradicen, incluso, la cifra que el propio Presidente de la República ha reconocido.
Sin embargo, lo más lamentable de la crítica del número de asistentes a la marcha es que, por un lado, el número de manifestantes rebasó las expectativas de todos, no sólo de los críticos, sino, incluso, de los propios convocantes, organizadores, analistas y participantes, lo cual evidencia, por sí solo este dato, el éxito de la marcha.
Adicionalmente, se trató de una manifestación pública que tuvo lugar en varias partes del país, es decir, no se trató de una expresión regional.
Y, lo más importante, es que, hasta ahora, el poder político mayoritario no ha podido ganar el debate de fondo, pues continúa siendo ilegítima la propuesta de eliminar al INE sólo por el capricho de una persona, a pesar de que se trata de una institución pública que goza, como se demostró, de un respaldo social público y que sale a la calle a defenderlo, incluso a pesar de las ofensas y descalificaciones del Jefe del Estado mexicano.
Quienes dirigen y organizan el ataque a las instituciones democráticas de nuestro país, no toman en consideración que hoy tenemos una sociedad más comunicada (ya no se pueden controlar los canales de comunicación como en el pasado, por ejemplo, como lo padecieron los verdaderos líderes en 1968); tenemos una sociedad más informada y no se permitirá que vuelvan a dejar caer el sistema electoral (como en 1988 lo hizo el falso demócrata y ahora colaborador en el actual gobierno); y esa ciudadanía ejercerá libremente su derecho a votar, a pesar de que quieren controlar la organización de las próximas elecciones.
Es evidente que, como dicen, el rey camina desnudo, y está tan preocupado y no confía en la popularidad que dice tener, ni en las alianzas que todos los días construye para tratar de ganar las próximas elecciones, ya que continúa destruyendo instituciones que le han costado al país décadas en construir (un ejemplo evidente ha sido la eliminación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos CNDH, entre otras).
Finalmente, es muy importante tomar en consideración que una oposición democrática no se limita a salir a la calle un domingo por la mañana, sino que se requiere mantener y ampliar los mensajes referidos a los mismos destinatarios.
